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La Reco del Palma 47

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El teniente Guillermo Gallego muestra el trabajo de una unidad clave del Regimiento Palma 47, especializada en observar, identificar y transmitir información antes de que actúe el grueso de la fuerza.

Palma, 16 de febrero de 2026. La misión comienza mucho antes del contacto. Antes del avance del grueso de la fuerza, antes del movimiento principal, incluso antes de que el enemigo intuya una presencia. Ahí entra en juego la Sección de Reconocimiento del Batallón Filipinas del Regimiento Palma 47, una unidad que trabaja por delante del resto, con discreción, precisión y una exigencia física y mental constante. Lo resume con claridad el teniente Guillermo Gallego, jefe de esta sección: “Somos los ojos y oídos del batallón en primera línea”.

Durante la jornada de instrucción grabada para este reportaje, la sección desplegó distintos pelotones con cometidos específicos. Uno de ellos realizó tareas de reconocimiento y patrullaje en una zona determinada, combinando el movimiento en vehículo con la progresión a pie. Otro ejecutó ejercicios de ruptura de contacto con fuego real, una maniobra fundamental en caso de detección o contacto enemigo. Y un tercer pelotón, el de tiradores, trabajó en tareas de observación y tiro desde una posición enmascarada, una misión que exige paciencia, sangre fría y precisión técnica.

Vídeo y fotografía de Tony Carbonell

El teniente Gallego define sin rodeos la función de su unidad: “La Sección de Reconocimiento es la unidad del batallón encargada de obtener información sobre el terreno y el enemigo antes de que actúe el grueso de la fuerza”. Esa información, observada, identificada y transmitida con rapidez, permite al mando tomar decisiones acertadas y adaptar la maniobra al escenario real. Pero su cometido no termina ahí. Según explica, esta sección también actúa como una reserva especializada del batallón para misiones concretas, como el reconocimiento de itinerarios, acciones ofensivas puntuales, escoltas durante movimientos o cometidos específicos dentro del conjunto de la operación.

Lo que diferencia a la RECO del resto de unidades es su forma de operar. “Trabajamos con una mayor autonomía, en equipos reducidos y, en muchas ocasiones, aislados”, explica el teniente. La clave no está en buscar el enfrentamiento, sino en obtener información sin ser detectados. Para ello, el perfil del soldado debe ser especialmente exigente: excelente preparación física, resistencia mental, iniciativa, capacidad de análisis, discreción, disciplina y autocontrol. En una unidad así, no basta con rendir: hay que mantener la calma, interpretar el terreno y decidir con rapidez en contextos complejos.

Vídeo y fotografía de Tony Carbonell

Ese tipo de exigencia se traduce también en el entorno de instrucción. La sección está preparada para operar en un escenario tridimensional, lo que implica combate en zonas urbanizadas, progresión en altura, movimiento por espacios confinados, orientación avanzada y dominio técnico del equipo. No es solo una cuestión de fuerza o resistencia. También se entrena la sorpresa. “La sorpresa se entrena”, insiste el teniente. Y se hace mediante ejercicios realistas, donde se simulan situaciones de alta exigencia física y psicológica. La coordinación se trabaja con procedimientos muy ensayados, comunicación clara y repetición constante de escenarios complejos. El objetivo es que, cuando llegue el momento, cada soldado sea capaz de actuar bajo presión sin perder la sangre fría.

Vídeo y fotografía de Tony Carbonell

En esa lógica, el trabajo en equipo deja de ser una consigna para convertirse en una condición de supervivencia. “La confianza es absoluta. Dependemos unos de otros al cien por cien”, afirma el teniente Guillermo Gallego. Cada miembro tiene una función concreta y cualquier error puede comprometer la misión. Esa interdependencia se percibe especialmente en los pelotones de tiradores, donde la observación y la corrección de fuego deben ser milimétricas. Durante la instrucción, las órdenes son secas, precisas, funcionales: “Objetivo azul izquierda, amarillo derecha… Distancia 435 metros… Corrección 25 en alcance…”. No hay espacio para la duda.

Uno de los medios tecnológicos que utiliza la unidad es la cámara Coral, una cámara térmica que permite identificar objetivos a gran distancia y con gran precisión, tanto de día como de noche, gracias a la lectura de la firma térmica de personal y vehículos. Para el teniente, la tecnología es ya una herramienta fundamental: sistemas de observación, transmisión de datos, drones o sensores amplían la capacidad de obtener información. Sin embargo, también deja claro que la tecnología no sustituye al soldado. “La interpretación del terreno, la intuición táctica y la experiencia siguen siendo esenciales. Ha cambiado la forma de operar, pero no la esencia de nuestra misión”.

La aproximación al objetivo sigue una lógica escalonada. Normalmente se realiza una inserción inicial con vehículos hasta un punto de desembarco, desde el cual los combatientes continúan a pie con el equipo adecuado según el entorno. Dependiendo del terreno y de la misión, pueden emplearse trajes tipo ghillie u otros sistemas de camuflaje que permiten acercarse al objetivo sin ser detectados. El sigilo no es un complemento: es una condición operativa.

Vídeo y fotografía de Tony Carbonell

En ocasiones, sin embargo, el contacto se produce. Y ahí entra en juego una de las maniobras más delicadas: la ruptura de contacto. Si se recibe fuego enemigo, la prioridad es evitar quedar fijados. Para ello se aplica fuego y movimiento, permitiendo que la unidad se repliegue hacia un punto de reunión, se reagrupe y decida si continúa la misión o la aborta. Todo esto forma parte del entrenamiento habitual de una sección que, según palabras de su jefe, “debe ser la mejor del batallón”.

Esa afirmación no responde a una cuestión de orgullo, sino de responsabilidad. “Es la primera sección que entra en acción y la última en replegarse”, resume el teniente jefe de la Reco. Por eso, insiste, debe ser también la mejor preparada, tanto en personal como en material. Es una exigencia que atraviesa toda la instrucción y que resume bien el espíritu de la unidad. No en vano, su lema lo dice todo: «In Omnia Paratus» (Preparados para todo).

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