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La tragedia menorquina del general Chanzy

En su próximo viaje a la isla de Menorca, si tienen oportunidad de visitar su costa norte, verán que allí se ubican una serie de faros: Punta Nati, Cavallería, Favaritx, esto no es casual. Indudablemente, la construcción de un faro era un proyecto difícil y costoso, por esto tenía que tener un motivo que justificara su necesidad, en este caso la tiene; estamos en lo que podríamos llamar la “costa da morte” de Menorca o la más peligrosa de las Baleares. La construcción de los faros de Punta Nati y de Favaritx estuvo motivada por el desastre que nos ocupa. 

Esta costa abierta al llamado Golfo de León, recibe los embates inmisericordes del mar en esta zona del Mediterráneo, muchos han sido los naufragios y tragedias ocurridos a lo largo de los siglos, desconocidos, la mayoría y algunos, los últimos documentados, el del vapor General Chanzy, seguramente es el más importante por añadir a la tragedia, el gran número de víctimas.

El “General Chanzy”

El “General Chanzy” era un trasatlántico francés construido en 1891. Con una eslora de 109 metros, 10’75 metros de manga y 2.920 TN. que aunque anteriormente había estado destinado a rutas atlánticas, en esa época cubría la ruta entre Marsella y Argel.

El día 18 de febrero de 1910, al mediodía, salió del puerto de Marsella rumbo a Argel, con 87 pasajeros a bordo, 70 tripulantes y carga general. El tiempo era malo y la navegación difícil. Por la noche se encontraba cerca de la isla de Menorca, pero tenemos que situarnos en una época donde no existía el radar y los únicos auxilios para la navegación de noche era la visibilidad que ofrecían los otros navíos con sus luces o bien los faros en la costa.

La costa de Menorca en esta época solo ofrecía el Faro de Cavallería a cierta distancia de donde ocurrió el naufragio. A las 5 de la madrugada del ya día 19 de febrero, el temporal había arrastrado el navío hacia unos acantilados de la costa cercana a Ciudadela, llamados “Sa Punta des LLosar”. De alguna forma habían perdido el gobierno y al acercarse a las rocas perdieron el timón, lo que motivó el desgobierno de la nao. La tempestad los lanzó contra la costa con tan mala fortuna que las rocas del fondo fisuraron el fondo del casco, abriendo una vía de agua que inundó la sala de calderas y provocó su explosión.

El barco saltó en pedazos, muriendo 156 de sus ocupantes, salvándose solo uno de ellos, que en el momento de la explosión, había salido a cubierta para ver lo que pasaba y lo arrojó al mar muy cerca de las rocas que pudo alcanzar a nado.

Este superviviente llamado Marcel Bodez, una vez en la orilla, se encontró bajo un acantilado de 80 metros de altura y sin ninguna protección, se cobijó en un pequeño saliente de las rocas que protegió con maderas y otros materiales procedentes del barco. A la mañana siguiente, escaló con dificultades el acantilado y se dirigió hacia una casa de campo (un lloch) donde explicó lo que había pasado. Al no entender el francés, los menorquines, se dice que se hizo entender con unos dibujos en la pared realizados con un carbón. Una vez atendido en sus primeras necesidades, lo acompañaron a Ciutadella, donde ya se comunicó la noticia a las autoridades y estas al gobierno francés, que envió una flotilla de torpederos para las labores de rescate.

Bodez después de un tiempo de recuperación, volvió a su país, pero en Ciutadella quedó el recuerdo de esta tragedia que provocó, como se ha dicho, la construcción de los dos faros; Punta Nati y Favarix para aviso a navegantes (nunca mejor dicho). 

 Guardias Civiles custodian los restos rescatados del General Chanzy

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