Un proyecto arqueológico revela el impacto del colonialismo temprano de Magallanes y las expediciones españolas en Oceanía y Asia-Pacífico, con huellas aún visibles en la forma de habitar y cultivar el territorio.
Palma, 29 de agosto de 2025. Cuando la expedición de Fernando de Magallanes alcanzó el océano Pacífico en noviembre de 1520, tras cruzar el estrecho que lleva su nombre, el navegante pensaba que la llegada a Asia sería cuestión de días. Sin embargo, la travesía se prolongó tres meses y veinte días, con la pérdida de treinta hombres y graves dificultades de subsistencia. El 6 de marzo de 1521, la flota arribó a la isla de Guam y, días después, a Filipinas, iniciando un capítulo del colonialismo ibérico temprano que transformó de forma profunda las sociedades indígenas del Pacífico.
“En ese momento se produjeron pérdidas demográficas drásticas, y entender ese impacto nos ayuda a comprender la situación actual de muchas comunidades”, explica María Cruz Berrocal, investigadora del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT-CSIC) y directora del proyecto NAO (Networks Across Oceania). Este programa examina el efecto de la primera presencia europea en el Pacífico occidental entre los siglos XVI y XVII, con excavaciones en Fiji, Wallis y Futuna y las islas Marianas.
Los hallazgos arqueológicos revelan que las transformaciones de hace quinientos años siguen presentes hoy: formas de cultivo que no son ancestrales, desplazamientos poblacionales hacia la costa y una mayor vulnerabilidad ante el cambio climático. “Mirar el Pacífico desde el colonialismo moderno supone un cambio total de paradigma en la historia, antropología y arqueología de la región”, afirma Cruz Berrocal.

La olvidada colonia española en Taiwán
Entre las investigaciones destaca el yacimiento de Heping Dao, en el norte de Taiwán, donde en 1626 España fundó una colonia apenas recordada. Allí, los arqueólogos han recuperado los cimientos de una iglesia utilizada por españoles y holandeses, así como el cementerio colonial más antiguo y mejor conservado de Asia-Pacífico, con restos humanos europeos. La ocupación posterior por Qing, Japón y el Kuomintang dejó capas históricas que hoy se conservan como testimonio de aquella intensa etapa.
Un Pacífico global
El proyecto NAO integra fuentes documentales, excavaciones, estudios botánicos y análisis moleculares para entender cómo los primeros contactos europeos transformaron las dinámicas sociales y ecológicas de la región. “El Pacífico participó en la historia global desde el siglo XVI, en paralelo a otras regiones del mundo, aunque la historiografía tradicional lo relegue al siglo XVIII”, concluye la investigadora.