La Dirección General de Salud Mental lanza un vídeo dirigido a las familias coincidiendo con el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, que se conmemora este martes 13 de enero
Palma, 12 de enero de 2026. Los centros de salud de Atención Primaria de Baleares atienden cada año a alrededor de 30.000 personas con un diagnóstico de depresión o depresión mayor, una cifra que evidencia el impacto de este trastorno emocional en la red asistencial pública. Mañana, martes 13 de enero, se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, una jornada destinada a visibilizar una de las principales enfermedades mentales a nivel global.
Según los datos del Servei de Salut de les Illes Balears, durante el último año se atendió a 29.938 pacientes con diagnóstico de depresión, una cifra ligeramente inferior a la de 2024, cuando se registraron 30.479 casos, y muy similar a la de 2023, con 29.917 pacientes. Además, los servicios de urgencias atienden cada año a más de 600 personas por esta causa y, desde 2023, se han producido 507 ingresos hospitalarios vinculados a este trastorno.
La depresión es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y afecta a más de 300 millones de personas. A lo largo de su vida, entre un 8 y un 15% de la población sufrirá al menos un episodio depresivo. En Baleares, la prevalencia de la depresión severa se sitúa en el 8,93%, lo que equivale a unas 112.000 personas, ligeramente por encima de la media estatal, que es del 8%, según la última Encuesta de Salud de España.
Con motivo de esta conmemoración, la Conselleria de Salut, a través de la Direcció General de Salut Mental, lanza un vídeo dirigido a las familias con orientaciones sobre cómo apoyar a niños y adolescentes que puedan mostrar síntomas de ansiedad o depresión. La iniciativa subraya la importancia de pedir ayuda profesional, no subestimar la enfermedad y recurrir a los recursos sanitarios disponibles.
Tal y como explica Neus Zuzama, psicóloga clínica del Hospital de Día de Psiquiatría del Hospital Son Llàtzer, los cambios de humor pueden ser habituales durante la infancia y la adolescencia, pero es fundamental prestar atención cuando estos cambios son intensos, se prolongan en el tiempo o afectan al sueño, la alimentación, el rendimiento escolar o las relaciones sociales. En estos casos, destaca la importancia de abrir espacios de confianza, escuchar sin juzgar, validar lo que sienten y transmitir disponibilidad, recordando que no siempre es necesario tener respuestas y que un simple “estamos aquí, contigo” puede resultar clave.
Desde la Dirección General de Salud Mental insisten en que la depresión no es una debilidad, sino una enfermedad con una incidencia creciente, especialmente entre la población joven y las personas mayores. Entre las señales de alerta que no deben subestimarse se encuentran la pérdida persistente de energía, los cambios en el apetito o el sueño, el aislamiento social, los sentimientos de culpabilidad o desesperanza, la pérdida de interés por actividades habituales y la presencia de pensamientos de autolesión o suicidio.
En el ámbito profesional, el pasado mes de octubre se celebró la jornada “Nuevas tendencias en el abordaje integral y humanizado de la depresión: cuidando la salud mental desde la infancia a la edad adulta”, organizada por la Dirección General de Salud Mental junto con la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de las Illes Balears. El encuentro reunió a más de 200 profesionales de los ámbitos sanitario, social y educativo y abordó desde nuevas miradas terapéuticas hasta la atención específica en la infancia y la adolescencia.
Las actuaciones de la Conselleria de Salut se centran tanto en el tratamiento de la enfermedad como en la prevención, la detección temprana y la promoción del bienestar emocional, reforzando la coordinación entre los ámbitos sanitario, social, educativo y comunitario. En este sentido, se ha impulsado un importante refuerzo de los recursos humanos con la incorporación de 16 psicólogos a la Atención Primaria —nueve en Mallorca, tres en Menorca y cuatro en Ibiza y Formentera— y la implantación, por primera vez, de la figura del psicólogo educativo en los centros de secundaria de Baleares. Durante el pasado curso escolar, estos profesionales atendieron a 5.700 personas entre alumnado, docentes y familias.
El objetivo es intervenir de manera temprana ante el malestar emocional para evitar que las situaciones evolucionen hacia cuadros más complejos que requieran una atención especializada. Este enfoque forma parte del cambio de modelo en la atención a la salud mental, basado en una asistencia escalonada según la gravedad y las necesidades clínicas de cada paciente.
En materia de prevención del suicidio, una de las líneas prioritarias del Plan de Salud Mental de las Illes Balears, se han puesto en marcha talleres grupales para personas mayores de 65 años centrados en la gestión emocional, el fortalecimiento de redes de apoyo y la detección precoz de signos de riesgo. Asimismo, en colaboración con la Universitat de les Illes Balears, se están desarrollando acciones formativas y recursos audiovisuales dirigidos a la comunidad universitaria para sensibilizar y capacitar en la prevención y gestión de la conducta suicida, en una etapa vital especialmente vulnerable para la salud mental.



