El Hospital Universitario Son Espases ha consolidado el programa de radiocirugía cerebral al cumplirse un año de su puesta en marcha, con un balance de 51 pacientes atendidos y 81 lesiones tratadas.
22 de enero de 2026. Así se ha puesto de manifiesto en la sesión clínica celebrada este jueves, en la que los distintos servicios implicados han hecho repaso de la actividad desarrollada desde octubre de 2024.
La radiocirugía cerebral comenzó a aplicarse en Son Espases en octubre de 2024. Según ha explicado la doctora Sofía López, del Servicio de Neurocirugía, se trata de un procedimiento que permite administrar radiación de alta precisión y en dosis muy elevadas directamente sobre lesiones intracraneales, evitando la necesidad de cirugías abiertas. Gracias a su exactitud milimétrica, esta técnica posibilita tratar lesiones muy pequeñas y localizadas en zonas especialmente delicadas del cerebro. En el centro se utiliza principalmente para patologías oncológicas, vasculares y funcionales.
Por su parte, la doctora Esther Mayrata, del Servicio de Oncología Radioterápica, ha recordado que alrededor del 30 % de los pacientes oncológicos desarrollan metástasis cerebrales, lo que hacía imprescindible disponer de esta técnica en el hospital. Ha subrayado que la consolidación actual del programa es fruto de un largo proceso iniciado en enero de 2024, cuando un equipo multidisciplinar comenzó una formación especializada en Brainlab (Múnich). Tras ello, se elaboró un protocolo propio y el primer paciente fue tratado el 25 de octubre de 2024. Desde entonces, un Comité de Radiocirugía se reúne cada dos semanas para valorar los casos.
Durante este primer año se han tratado 81 lesiones en 51 pacientes, la mayoría de ellas malignas. Las metástasis de cáncer de pulmón han sido las más frecuentes, seguidas de las procedentes de cáncer de mama. El programa ha logrado un control local de la metástasis en el 80 % de los casos, con una técnica que, según los especialistas, los pacientes toleran muy bien.
El doctor Daniel Morera, del Servicio de Radiofísica, ha destacado la complejidad del procedimiento, basado en la administración de altas dosis por fracción, en pocas sesiones y sobre volúmenes muy pequeños. En este contexto, el uso del acelerador lineal de electrones resulta esencial para garantizar tanto la precisión como la seguridad del tratamiento.
Finalmente, la doctora Carmen Gassent, del Servicio de Neurorradiología, ha explicado que su equipo se encarga de evaluar las lesiones antes y después de la radiocirugía y de velar por la seguridad del proceso. También ha remarcado la importancia de un seguimiento radiológico exhaustivo tras el tratamiento.
Tras este primer año de experiencia, los retos del equipo pasan por ampliar las indicaciones de la radiocirugía cerebral y mejorar la precisión diagnóstica, con el objetivo de ofrecer tratamientos cada vez más personalizados y eficaces.



