La organización alerta de que cerca de 285.000 personas viven sin una gran área verde próxima a su domicilio y señala a Pere Garau, Son Canals y Son Cladera como zonas prioritarias para actuar.
Palma, 9 de junio de 2026. Dos tercios de la población de Palma carecen de un acceso adecuado a espacios verdes de proximidad, una situación que se hace especialmente preocupante tras la llegada de las primeras olas de calor del año. Así lo revela el informe ¿Cómo garantizar el derecho a la naturaleza?, elaborado por Amigas de la Tierra junto a investigadoras de la Universidad Politécnica de Madrid, que analiza la disponibilidad de zonas verdes en diez ciudades españolas y su relación con el nivel de renta de la población.
El estudio concluye que alrededor de 285.000 personas en Palma no disponen de una zona verde de al menos una hectárea situada a menos de 300 metros de su vivienda, uno de los criterios recogidos por la regla 3-30-300 de la Organización Mundial de la Salud para favorecer entornos urbanos saludables.
Una ciudad con grandes parques, pero poco verde de proximidad
Aunque Palma cuenta con importantes espacios naturales y parques de gran tamaño, la investigación considera que la red de zonas verdes cercanas al lugar de residencia sigue siendo insuficiente, especialmente en los barrios más densamente poblados.
En el conjunto de las diez ciudades analizadas, cerca del 60 % de la población no disfruta de un acceso adecuado a áreas verdes. En Palma, el porcentaje alcanza aproximadamente dos de cada tres habitantes, situando a la capital balear entre las ciudades con un importante margen de mejora.
La desigualdad también se refleja en los espacios verdes
El informe pone de manifiesto una estrecha relación entre renta y acceso a la naturaleza urbana. En los barrios con menores ingresos, la superficie verde disponible por habitante resulta significativamente inferior debido a una mayor densidad residencial.
Amigas de la Tierra advierte de que esta situación incrementa la vulnerabilidad de la población frente a las altas temperaturas y limita las posibilidades de disfrutar de espacios que favorecen el bienestar físico y mental.
Según explica Lucía Lami, responsable de Participación y Proyectos de Amics de la Terra Mallorca, mientras la mayor parte de la población española vive en ciudades, todavía no está garantizado el derecho a disfrutar de la naturaleza, una carencia que afecta especialmente a quienes cuentan con menos recursos.
Pere Garau, Son Canals y Son Cladera, áreas prioritarias
El estudio identifica como principales zonas de actuación en Palma los barrios de Pere Garau, Son Canals y Son Cladera, donde se combinan bajos niveles de renta con una escasez de espacios verdes accesibles.
Para revertir esta situación, la organización propone desarrollar una planificación integral que vaya más allá de crear parques aislados y apueste por una red conectada de naturaleza urbana mediante corredores verdes, paseos arbolados y la renaturalización de espacios públicos vinculados a edificios municipales y equipamientos.
Adaptar la ciudad al cambio climático sin expulsar a sus vecinos
Amigas de la Tierra también reclama que las políticas de reverdecimiento se acompañen de medidas que eviten procesos de especulación o gentrificación que puedan desplazar a los residentes de los barrios donde se ejecuten las mejoras.
Entre sus propuestas figura la creación de refugios climáticos comunitarios y procesos participativos que permitan a los vecinos decidir cómo transformar sus entornos para hacerlos más saludables, resilientes y adaptados a los efectos del cambio climático.
Para la organización ecologista, aumentar la presencia de naturaleza en Palma no solo supone una cuestión ambiental, sino también una herramienta de justicia social y de mejora de la calidad de vida de quienes más sufren las consecuencias del calor extremo.



