Una tesis doctoral defendida en la UIB aporta nuevos datos y herramientas para prever la regresión del litoral balear en un contexto de cambio climático.
Palma, 8 de julio de 2026. Las playas arenosas de las Illes Balears podrían sufrir una importante pérdida de superficie durante las próximas décadas como consecuencia de la subida del nivel del mar. Así lo señala una tesis doctoral defendida en la Universitat de les Illes Balears, que aporta nuevos datos y metodologías para entender mejor la evolución del litoral balear en un contexto de cambio climático.
La investigación ha sido realizada por Pau Luque Lozano, dentro del Programa de Doctorado de Física, y dirigida por los doctores Alejandro Orfila, del IMEDEA-CSIC-UIB, y Marta Marcos, del Departamento de Física de la UIB.
El estudio se sitúa en el ámbito de la oceanografía física y pone el foco en la escala local y regional, considerada clave para evaluar los impactos reales de la subida del mar sobre las playas. Estas zonas costeras son esenciales tanto para la economía turística de las islas como para la protección frente a temporales.
La tesis se ha estructurado en tres fases. En primer lugar, se han realizado simulaciones numéricas para estimar la inundación y la erosión futuras. Los resultados indican que, en un escenario extremo con subidas del nivel del mar de hasta 103 centímetros en el año 2100, hasta 36,5 kilómetros cuadrados podrían quedar inundados de manera permanente.
Además, la superficie afectada de forma puntual por temporales aumentaría un 41 % y hasta el 60 % de las playas podrían perder más de la mitad de su anchura. Estas pérdidas tendrían también un impacto económico relevante, con una reducción estimada del 7,2 % del PIB balear de 2019.
En una segunda fase, los investigadores han desarrollado nuevos modelos para predecir la regresión de la línea de costa. A diferencia de otros sistemas, estos modelos tienen en cuenta factores como el oleaje, las mareas y la disponibilidad de sedimentos. Los resultados muestran que las playas más estrechas, habituales en Baleares, retroceden más porque disponen de menos arena para compensar los cambios.
La tercera fase de la investigación incorpora una tecnología innovadora: un radar de onda continua con modulación de frecuencia. Este sistema permite medir el oleaje y elaborar mapas de profundidad hasta 500 metros de distancia, sin necesidad de calibración externa, lo que facilita un seguimiento continuo y más eficiente del estado de las playas.
El trabajo refuerza la necesidad de combinar modelos avanzados, datos reales y nuevas tecnologías para anticipar los efectos del cambio climático sobre el litoral. Las herramientas desarrolladas pueden contribuir al diseño de políticas de gestión costera más eficaces y sostenibles.
La tesis, titulada Measuring and Modeling Coastal Morphology and Hydrodynamics, subraya la importancia de proteger uno de los principales activos naturales y económicos de las Illes Balears: sus playas.



