El legendario queche bermudiano de 22 metros, construido en 1936 por el histórico astillero escocés Fife of Fairlie, participa en la regata de Club de Mar-Mallorca después de una historia marcada por el Caribe, Duran Duran, el abandono y una espectacular restauración.
Palma, 13 de agosto de 2026. El Eilean, uno de los grandes nombres de la vela clásica internacional, ha regresado a las aguas de la bahía de Palma para participar en la XXXI Illes Balears Clàssics, organizada por Club de Mar-Mallorca. La embarcación, patroneada por Stefano Valiente, compite en la categoría de Grandes Esloras coincidiendo con un año muy especial: el 90 aniversario de su botadura.
Construido en 1936 en Fife of Fairlie, uno de los astilleros más prestigiosos de la historia de la navegación, el Eilean fue diseñado por William Fife III, tercera generación de una célebre familia de diseñadores de grandes yates.
Con 22 metros de eslora y 4,5 metros de manga, sus líneas se inspiran en los legendarios barcos de la Clase J, aunque el Eilean nunca llegó a competir en la Copa América.
Su nombre significa «pequeña isla» en gaélico. El barco fue encargado originalmente por los hermanos James V. y Robert W. Fulton, de Greenock, para navegar por la costa occidental de Escocia.
De Escocia al videoclip de Duran Duran
La Segunda Guerra Mundial marcó un cambio en la trayectoria de la embarcación, que posteriormente pasó por diferentes propietarios hasta terminar en Antigua, en el Caribe, donde durante años fue utilizada como barco de alquiler.
Fue precisamente allí donde el Eilean alcanzó una fama que trascendió el mundo de la navegación. En 1982, Duran Duran lo alquiló para rodar el videoclip de «Rio», una de las canciones más conocidas de la banda británica. Las imágenes del queche navegando por las aguas caribeñas terminaron convirtiéndolo también en un icono de la cultura popular.
Sin embargo, años después su historia estuvo cerca de terminar. Tras numerosos cruces del Atlántico, el barco sufrió un accidente al colisionar con un mercante. Los importantes daños sufridos provocaron que quedara abandonado en Antigua ante la imposibilidad de su propietario de afrontar las reparaciones.
El paso del tiempo deterioró todavía más la embarcación y llegó a poner seriamente en riesgo su conservación.
Una segunda vida para el Eilean
Su rescate llegó en 2006, cuando Angelo Bonati, entonces máximo responsable de la firma relojera Panerai y apasionado de la navegación, descubrió el barco abandonado en el Caribe.
Panerai adquirió el Eilean y lo trasladó a Italia para someterlo a una profunda restauración que se convirtió prácticamente en un ejercicio de arqueología naval.
Los artesanos del astillero de Francesco Del Carlo trabajaron durante años para recuperar la embarcación respetando al máximo su configuración histórica. Se conservaron buena parte de los tablones originales de teca birmana del casco y su estructura metálica recubierta de zinc.
También pudieron recuperarse diferentes elementos de bronce, la bañera de teca y otros componentes originales. Las piezas imposibles de conservar fueron reproducidas siguiendo los diseños de William Fife III, mientras que los aparejos de cubierta fueron documentados y digitalizados para mantener la fidelidad histórica del barco.
Regreso a la competición
Tras su restauración, el Eilean inició una segunda vida vinculada nuevamente a la navegación y participó en diferentes pruebas internacionales de vela clásica, además de estar ligado al circuito Panerai Classic Yachts Challenge.
En la temporada de su 90 aniversario, la embarcación ha regresado a la competición después de su última aparición en el circuito en 2018.
Su programa comenzó el pasado 15 de mayo en Viareggio y contempla diferentes citas en Francia, Italia y España, entre ellas Les Voiles d’Antibes y la Illes Balears Clàssics de Palma.
Estos días, el Eilean vuelve a navegar junto a algunas de las embarcaciones históricas más destacadas de la flota internacional. Noventa años después de su botadura, sus dos mástiles, sus líneas clásicas y su imponente superficie vélica continúan convirtiéndolo en una de las grandes joyas de la bahía de Palma.



