CineCiutat presenta la fase 2 de su campaña de micromecenazgo

Después de un comienzo en el que entramos en el top-3 histórico de
proyectos con mayor recaudación en menos tiempo de la plataforma de
crowdfunding Goteo, con la declaración del Estado de Alarma, una vez más,
la gente volvió a sorprendernos continuando con aportaciones a una media
de 700€ por semana
, siendo de los dos únicos proyectos que consiguieron
seguir activos a pesar de la crisis. Así, la campaña Salvem CineCiutat! ha
llegado a los 68.039€ de 1.115 personas, que nos permiten cubrir las
necesidades básicas para evitar el cierre inmediato. Pero no podemos cantar
victoria, sino seguir para ponernos en una posición en la que no necesitemos
un crowdfunding nunca más
.

Por eso y gracias a la colaboración de la Fundación Goteo, ampliamos
la campaña hasta el 26 de junio
. Para darnos la oportunidad de no
quedarnos sólo en sobrevivir
, sino en invertir en la capacidad de nuestras
instalaciones para ponerse al servicio de la comunidad que nos rodea: desde la mejor experiencia de visionado a la capacidad multi-funcional en todas
las salas para poder realizar el tipo de actos y eventos que tantas otras
entidades ciudadanas nos vienen solicitando, pasando por mejoras
tecnológicas que, por un lado, nos permitan explorar modelos de negocio en
el ámbito digital que hagan más sostenible el proyecto, pero también sirvan
para seguir avanzando en la accesibilidad y participación de colectivos en
riesgo de exclusión.

La situación actual ha puesto en riesgo la supervivencia del tejido
cultural y en CineCiutat estamos trabajando mano a mano con otros agentes
de la industria y las instituciones públicas para que esta industria – que han
puesto su conocimiento y su arte al servicio de la gente durante el
confinamiento – se valore como tal
, un tejido industrial, empresarial y que
aporta PIB y empleo además de muchos otros beneficios indirectos y valores
intangibles, y no quede olvidada como ya pasó hace una década. Con ello,
agradecemos la actitud abierta que estamos recibiendo desde Ajuntament,
Consell y Govern, así como del ICAA
-que ha creado, por primera vez en su
historia, unas ayudas a la exhibición-, pero recalcando la necesidad de
confirmar y concretar los apoyos
como a cualquier otro sector productivo.
De ello dependerá, no sólo la fecha de vuelta a la actividad, sino, sobre todo,
la supervivencia.

Twitter_Objetivos_Portada_SPA.png

Teniendo eso en cuenta y como consecuencia de la falta de
información concreta, desde CineCiutat no podemos asegurar una fecha de
reapertura exacta. Barajamos varias opciones
que pueden oscilar entre la de
finales de junio -como apuntan desde FECE- o mediados de julio, hasta tener
que esperar a después del verano. En cualquier caso, dependerá de la
evolución de la campaña de crowdfunding y de las medidas institucionales
y lo haremos siempre que consideremos que se cumplen tres factores: la
seguridad y sanidad de nuestros usuarios y trabajadores, la existencia de
contenido de estreno regular proporcionado por las distribuidoras y en fecha
y forma que ponga en el menor peligro posible la continuidad del proyecto
y la confianza depositada por nuestra comunidad.

Como proyecto nacido del público y con vocación innovadora,
entendemos y compartimos la necesidad de aceptar y explorar la realidad
digital que vivimos y los cambios en los hábitos de consumo
(y así lo
demuestran nuestras colaboraciones habituales con plataformas como
Filmin, MUBI o Netflix), pero sin abandonar nuestra firme creencia en el valor
innegable de la experiencia cine
: por un lado, desde el punto de vista
industrial, el impacto y valor añadido de púbico y reconocimiento a una
película que aporta su paso por salas; por otro, desde una visión humanista y
social, la importancia de la experiencia física y tangible y, sobre todo, el valor
de experiencia en comunidad.

Así mismo, esta situación excepcional también ha puesto de manifiesto
otros dos elementos que deberían tener en cuenta aquellos que hablan del
fin de las salas:

  1. La indecisión de la abundancia: Ante la inabarcable oferta de
    contenidos, nos cuesta decidir qué ver y en muchas ocasiones el algoritmo -marcado también por las necesidades de promover el
    contenido auto-producido por la plataforma u otras razones
    comerciales- no termina de convencernos. Así, ante la duda de lo
    desconocido, se revaloriza la necesidad de prescriptores y la labor de
    curaduría cobra más importancia que nunca, un papel que las salas
    de cine de proximidad y comunitarias, llevan años realizando.
  2. Compartir lo que vivido: Las historias (sean leídas, escuchadas o vistas)
    nacen de la experiencia comunitaria. Por eso, pese a la facilidad de
    consumo en casa, también aumenta la necesidad de compartir la
    experiencia con otros.

Es cierto, en un posible futuro con acceso total a los contenidos a través
de internet, las salas de cine comerciales corren el riesgo de sólo volverse
útiles como atracción tecnológica (más pantalla, más sonido, más
movimiento…) para aquellos blockbusters que puedan beneficiarse de ese
artificio. Sin embargo, al mismo tiempo, se abre una oportunidad de oro para
aquellas salas y espacios que quieran ser más que un cine, apelando a una
readaptación contemporánea de los mismos valores que hicieron del cine lo
que fue en sus inicios: un lugar cercano para disfrutar y explorar historias en
comunidad
.

CINE CIUTAT