Usuarios habituales critican la decisión y lamentan la pérdida de un sistema que permitía combinar tren y bicicleta sin coste alguno.
Palma, 8 de febrero de 2026. El Govern de les Illes Balears ha eliminado este mes de febrero el servicio Mou-te Bé, el sistema de bicicletas públicas y gratuitas de la Estación Intermodal que llevaba más de quince años facilitando la conexión entre tren y bicicleta. La medida ha generado malestar entre usuarios habituales, que califican el servicio como “excelente” y cuestionan su sustitución por BiciPalma.
Mou-te Bé permitía a las personas que llegaban en tren disponer de una bicicleta sin coste adicional, integrando así dos formas de transporte público de manera ágil y sostenible. Las bicicletas estaban vinculadas a la tarjeta de transporte del TIB y solo podían utilizarlas quienes acreditaban haber viajado en tren.
Según varios usuarios, la supresión se ha producido sin apenas aviso previo. “Quince días antes no nos dijeron nada. Era un servicio gratuito que funcionaba y facilitaba mucho la movilidad”, señala uno de los afectados, que también apunta a la incomodidad de tener que subir la bicicleta propia al tren en horas punta, cuando los vagones van llenos.
El Govern ha optado por integrar este servicio en la red de BiciPalma, que en los últimos meses ha recibido críticas por problemas técnicos y subidas de tarifas. Para parte de los antiguos usuarios de Mou-te Bé, el cambio supone un retroceso: “Se sustituye un servicio gratuito y eficiente por otro que no lo es tanto, y sin explicaciones claras”, lamentan.
Desde el Ejecutivo autonómico justifican la decisión señalando que la flota de Mou-te Bé no se había renovado en 16 años y que solo quedaban unas 30 bicicletas operativas. Además, indican que las bicicletas restantes se destinarán en parte a antiguos usuarios habituales como obsequio y otras se cederán al Ayuntamiento de Sant Llorenç.
La retirada del servicio también ha generado confusión, ya que durante días seguía apareciendo información sobre Mou-te Bé en canales oficiales. Para los usuarios, más allá de la cuestión técnica, la desaparición del sistema supone la pérdida de un modelo que fomentaba la intermodalidad y el uso del transporte público.



