El mundo del Edén de Carles G.O’D

La estética clásica es la dócil elegancia de las vértebras sin un crujido aparente. Tuétanos de acero que se van descomponiendo con el paso de los avatares. Resistencia y misticismo que hacen la magia inversa cuando Carles G.O’D manda un lametón de chorro color púrpura en los pliegues menos visibles del lienzo. ¿Quién va a besar la tábula rasa?. ¿Quién será capaz de conformarse con la mezcla del pigmento manipulado cuando esta cosmogonía no hable solo del Universo?.

«Pagesas» que amamantan a hordas británicas sediciosas en su propio núcleo. Cabaret del pánico. Borrachera de castañuelas y manteca. Que lance la primera piedra el quejumbroso. Crítica didáctica de incontinencia. Este Carles del tiempo ha venido a mostrar de qué están hechos los lienzos de carne y hueso. Este hombre hispano-irlandés será el ojo que todo lo remueva cuando se fije su mirada incandescente.

El verano pasado se le concedió la beca Fullbright para realizar un máster de ilustración en la School of Visual Arts. La dotación es la suficiente como para que se centre en desarrollar su proyecto sobre las crisis migratorias, sin sentir la precariedad laboral que vivió en Mallorca. Ha vivido en varios países recorriendo las aulas de sus Universidades y su cultura. En Barcelona la contracultura y el activismo. En Hamburgo se quiso divorciar de ese mundo que no entendía. En Guadalajara (México) se especializó en serigrafía. Dar clases de serigrafía le descubrió una vocación con la que no contaba: la enseñanza. La experimentó con el proyecto «Children of Corita» enseñando la técnica de la serigrafía a jóvenes artistas. Este artista visual nos va a cambiar al mundo.

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¿Por dónde andas ahora y qué estás haciendo?

Ahora mismo estoy en la ciudad de Nueva York. Llevo aquí desde septiembre, cursando un máster de ilustración en la School of Visual Arts con una beca Fulbright. Justo acaba de terminar el primer curso y debido a la situación mundial no puedo regresar a España. Estoy trabajando en diversos proyectos: NEONY, un libro sobre la ciudad de Nueva York en un futuro inundado, «Back for the Future», una campaña gráfica para la fundación ecologista Save the Med, y «Zugunruhe» mi proyecto de tesis sobre migraciones humanas y fronteras.

Junto a Tonina Matamalas realizastes el «PROJECTE ÚTER» que se presentó en más de 15 países y se tradujo a 6 idiomas. Trata sobre el actual debate de la interrupción del embarazo. ¿Cómo llegó ese mensaje al público, hubo interacción? ¿Seguís recibiendo feed back?

Úter fue un proyecto muy ambicioso que marcó un antes y un después en mi carrera. Todo el proceso de creación fue muy ligado a los movimientos sociales de Mallorca y, en concreto, a los colectivos feministas. Tuvimos muchísimo apoyo desde el principio, y eso ayudó mucho a que la recepción fuera tan positiva. En general, hemos dado conferencias y distribuido el póster en espacios afines políticamente donde se genera mucho diálogo y aprendizaje mutuo. También hemos dado charlas en espacios públicos en los que hay gente con toda clase de opiniones con la que hemos entablado conversaciones interesantísimas sobre aborto, feminismo, patriarcado, género y educación sexual.

Alguna que otra vez ha aparecido algún troll que simplemente grita y se va o solamente tiene ganas de expresar su desacuerdo sin intención de escuchar. El proyecto sigue en marcha mientras haya gente interesada en organizar un encuentro, charla o exposición… o incluso gente que quiera utilizar el póster como herramienta educativa. Recientemente y a raíz de una exposición colectiva en 2017, se editó el libro «Recomposicions Maquíniques», por Christian Alonso, en el que nos entrevistan.

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Tardasteis 9 meses en completar el proceso de entintado ¿Cómo recuerdas aquella elaboración?

Fue un proceso largo y a veces duro. Después de seis dinámicos meses yendo de un lado para otro con entrevistas y abocetado, llegó el momento de entintado: meditativo y a veces monótono. Tonina y yo nos repartíamos partes a entintar y nos íbamos turnando. A veces incluso entintábamos a la vez. Curiosamente, con el tiempo nuestros estilos de dibujo fueron pareciéndose cada vez más. Cabe mencionar que las últimas dos semanas estuvimos entintando sin parar las 24 horas, turnándonos para dormir.

Tu proyecto colaborativo «ZUGUNRUHE» te llevó a investigar a través de la ruta de los Balcanes en Croacia y una residencia en el barco de la ONG Open Arms «Astral» las crisis de las migraciones. ¿Cuál fue tu implicación?

«Zugunruhe» es como se conoce al comportamiento de las aves migratorias en el momento previo a emprender su viaje. Es una palabra alemana que significa «intranquilidad de movimiento». Es el título provisional del proyecto que llevo gestando desde que terminamos Úter. Soy hijo de migrantes y siempre he viajado mucho, para mi ha sido siempre algo esencial en mi evolución personal y profesional. Con el tiempo me he dado cuenta de que la facilidad con la que me muevo por el mundo viene dada por ciertos privilegios, y que muchísima gente que migra por motivos vinculados a la supervivencia se ve privada de ese derecho. Me parece absurdo que el mundo funcione así y me gustaría entender el porqué y ver de qué maneras se puede mejorar. Un amigo me pasó el dato de la beca «REFEST», organizada por la Fundación Montemadrid y financiada por la la UE, y me pareció una buena oportunidad para empezar una investigación relacionada con este tema.

Con un equipo de ocho creadoras de diferentes países, recorrimos la ruta de los Balcanes de Croacia de oeste a este (al revés), parando en campos de refugiados, documentando sitios y hablando con personas en tránsito. Poco después, el Astral estaba haciendo una ruta informativa por las islas Baleares y me uní durante dos días para hacerles entrevistas y documentarme sobre el trabajo que hacen.

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¿En qué momento se encuentra este proyecto?

Sigue en fase de preparación… de momento estoy entrevistándome con gente, haciendo mapas conceptuales y pensando en qué formato será el mejor. Tengo nueve meses para dedicar a la tesis y es una oportunidad para trabajar de manera más estructurada y eficiente. El Ilustrador Ryan Hartley-Smith será mi tutor y me guiará con el proyecto, y de momento, no revelaré nada más ;).

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Tu dibujo narrativo gigante «SHAGALUF» es delirante. Trata sobre los excesos que se viven en Magaluf, localidad mallorquina en donde los ingleses vienen a desfasar para desconectar de la rutina de la metrópolis. ¿Cuál es tu opinión sobre este tipo de turismo? ¿Crees que esta fórmula se está exportando a otros países? ¿Cuál es el diálogo que nos encontramos en el dibujo?

«Heaven is a Town Much like Shagaluf» fue mi homenaje a Mallorca. Pero en vez de dibuar «marjades, oliveres i roba de llengua» quise hacer algo actual, divertido e irreverente que hablara del colonialismo turístico que veo en la isla desde que soy pequeño. Estoy harto de que en Mallorca el arte tenga que ser «coses guapes». Necesitamos arte que cuestione la realidad, plantee preguntas y nos haga pensar colectivamente. Mallorca es un lugar increíble y lleno de diversidad, talento y nuevas ideas en constante hibridación. Ya vale de postalitas complacientes, hay existencia más allá del turismo y la concepción de la isla como un parque de atracciones. Me aproximé al tema de Magaluf con muchos prejuicios y ahora lo considero uno de los sitios más fascinantes de la isla. Creo que la realidad de este barrio es muchísimo más compleja de cómo se retrata en los medios y el imaginario colectivo. Hay muchísimo a criticar, sobretodo la misoginia y el racismo que se observa en Magaluf, pero se nos escapa el hablar de lo clasista que es condenar el llamado «turismo de borrachera».

Desde que se habla de «turismo de calidad», la isla se ha gentrificado a una velocidad increíble, y cada vez vienen más turistas pero la gente que vive y trabaja en la isla es más pobre… pregúntenle a «las Kellys». Criticamos a los turistas que van a Magaluf por ser gente pobre, trabajadora, vulgar… un «blanco fácil». Muchas veces tenemos más en común con el público de ese barrio que con la gente que va a los hoteles de 5 estrellas o a los RBNBs del Casc Antic.

El fenómeno que desató el «Boom turístic» de los sesenta se ha expandido por todo el mundo y se promociona incesantemente como algo maravilloso porque mueve dinero. Hemos llegado a un punto en el que cuando Ryanair abre una conexión aérea con una ciudad, empiezan los pisos turísticos, las multinacionales, la gentrificación salvaje; con la consecuente pérdida de identidad del lugar y desplazamiento de la población local a la periferia. En el dibujo intento establecer diálogo entre locales y visitantes, colonizadores e indígenas, trabajadoras y turistas, naturaleza y tecnología… es una crítica y un homenaje a la vez.

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Hablas de tu propia cosmogonía. El concepto de cosmogonía pretende dar respuesta al origen del planeta, el universo y el ser humano. Háblanos de tu concepto

La idea de inventarme una cosmogonía surgió tras terminar la carrera de Bellas Artes. Me trasladé a Marsella a hacer una residencia en la editorial independiente Le Dernier Cri, conocida mundialmente por su imaginario provocador, violento e irreverente. Salí de la carrera con la cabeza llena de restricciones: dibujar en sí no bastaba, y mi práctica nunca encajó del todo con las tendencias hiper-conceptuales que había en las escuelas de arte en esa época. Inspirado por artistas como Henry Darger, Paul Noble, Takashi Murakami o los hermanos Chapman. Decidí inventarme un mundo imaginario con sus propias especies de vida inteligente, sus diosas, sus celebridades, religión y cronología. Este mundo me sirve como lenguaje con el que representar cosas que observo y pienso sin necesidad de usar palabras. Lo llamo el mundo de Edén, que está gobernado por G.O’D, la corporación omnipotente que todo lo controla. Es, en definitiva, una parodia de la sociedad neoliberal contemporánea.

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¿Recibes muchos encargos institucionales? ¿Cuál es el diálogo cuando presentas propuestas? ¿Suelen darte libertad?

He recibido encargos de universidades y instituciones públicas, y en general siempre hemos quedado satisfechas ambas partes con el trabajo. Con cualquier tipo de encargo, sea quien sea el cliente, me gusta tener tiempo para poder concretar ideas y ver cómo encontrar un punto medio entre lo que me apetece dibuar y lo que el cliente quiere. Hasta el momento he tenido suerte en cuanto a la libertad, aunque más de una vez lo primero que me han dicho ha sido: «No queremos tetas ni culos».

A la gente le encanta encasillarme… ¡que también me gustan las cosas convencionalmente bonitas!.

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Durante tu formación has podido transitar por diferentes ciudades del mundo. ¿Cuál ha sido tu preferida? ¿Por qué?

Uff, difícil pregunta. Prácticamente me he querido quedar una temporada larga en todos los sitios en los que he estado. Siempre le veo algo interesante a cada lugar… Aunque puestos a elegir, siempre he pensado que el mejor año de mi vida lo pasé en México. Fueron un cúmulo de circunstancias, pero nunca me he sentido tan vivo y inspirado por lo que me rodea como cuando viví allí. Imagino que el pasar un año en ese país me dio tiempo a hacer amistades, aprender y descubrir sin prisa. La diversidad de etnias, lenguas y culturas, el kitch mexicano, el humor, la comida, la manera en que se vive la religión… y la naturaleza. En cuanto a lugares específicos en Mexico… el DF, Oaxaca, la Baja California y San Luis Potosí.

¿Qué recuerdos tienes de tu etapa como estudiante? ¿Existen diferencias formativas entre países?

Uf, pues fue una etapa larga e intensa. Me saqué la carrera en tres países durante seis años. Los primeros dos años en la UB de Barcelona fueron el descubrimiento de la escena okupa y las ideas anarquistas. La vida en comunidad, el activismo, la contra-cultura punk… aprendí más yendo a charlas en las okupas que en la universidad, donde no encajaba muy bien. El segundo año de carrera aprendí a trabajar para contentar a los profesores, y a pedir becas. Desarrollé una parte más burocrática que con el tiempo me ha servido muchísimo. Después estuve dos años en la HFBK de Hamburgo, Alemania, donde creía que encontraría mi lugar como artista contemporáneo. Al contrario, acabé de divorciarme de ese mundo que no entendía y empecé a coquetear con la serigrafía y el cómic. Allí elaboré mi primer dibujo gigante: «Wolkenstadt».

En la UdG de Guadalajara, México; me especialicé en serigrafía y encontré una línea más pop en la que me sentía cómodo y probablemente allí definí una línea de trabajo que he continuado hasta hoy. Parte de mi periplo en México fue la posterior visita a los Estados Unidos para hacer de voluntario con el colectivo La Colmena (Beehive Colective). Después de la inmersión pop Mexicana, en EEUU me reconcilié con el activismo. También estuve dos meses como artista invitado en la Slade School of Finde Arts en Londres y actualmente estudio en SVA, Nueva York.

En cuanto a las escuelas… España me resultó arcaica. Una universidad con medios limitados y demasiado énfasis en poner notas (lo cuál me parece absurdo). Alemania fue todo lo contrario… libertad absoluta hasta un punto exagerado. En México me pareció un sistema poco exigente, eché en falta más rigor. La Slade de Londres creo que es la escuela que más me ha gustado, a medio camino entre lo que viví en Barcelona y Hamburgo. Sobre la SVA, os daré mi opinión cuando me gradúe ;).

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Has realizado workshops como «CHILDREN OF CORITA» ¿Cómo te encuentras en el rol de profesor?

Dar clases de serigrafía me descubrió toda una vocación con la que no contaba: la enseñanza. En EEUU dí algún que otro taller informal de serigrafía, pero mi faceta de profe despegó a raíz de que el difunto CAC Ses Voltes me ofreciera dar clases de estampación serigráfica para adultos. Me lo tomé como un proyecto artístico en sí mismo, tomando como referencia la vida y obra de Corita Kent, la monja artista estadounidense pionera del pop art que colgó el hábito debido a las restricciones que le imponía la iglesia. Desde el principio me sentí muy cómodo como profesor. Me gusta diseñar clases en las que fomentar el trabajo colaborativo y un nivel técnico exigente. Muchas veces los cursos de serigrafía en general se convierten en micro-experiencias muy individuales donde cada alumno se lleva a casa una manualidad. Yo busco lo contrario, establecer un funcionamiento de taller productivo y riguroso y elaborar un proyecto entre toda la clase.

Si siguieras enseñando, ¿Cuál sería tu metodología? ¿la enseñanza en el arte está muy academizada?

Ahora mismo me estoy centrando en el máster, pero desde luego que la enseñanza es uno de mis intereses para el futuro. Me gustaría ser profesor en alguna universidad y dar clases relacionadas con la autoedición, la serigrafía o la risografía. A veces me imagino formando parte de un grupo de investigación en el que fusionar humanidades, ciencia y dibujo. Sería toda una fantasía.

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