Expertos reclaman que la protección estricta priorice zonas degradadas y vaya acompañada de presupuesto, vigilancia y seguimiento científico.
Palma, 20 de febrero de 2026. El reciente Plan de Conservación Marina presentado por el Govern de les Illes Balears supone un avance en la planificación estratégica del medio marino, con el impulso de nuevas áreas de protección estricta, el refuerzo de la vigilancia y el desarrollo de planes de conservación de hábitats y especies, así como medidas orientadas a la cogestión pesquera.
Sin embargo, voces expertas advierten de que el éxito del plan no debe medirse únicamente por el porcentaje de superficie protegida, sino por los resultados reales en la recuperación de ecosistemas sobreexplotados y degradados. En este sentido, recuerdan que el objetivo del 10% de protección estricta fijado por la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030 no es un fin en sí mismo, sino una condición estructural para lograr la restauración ecológica efectiva.
La protección estricta es una de las herramientas más potentes para recuperar poblaciones explotadas y restaurar hábitats marinos, pero su eficacia depende en gran medida de su ubicación y de las presiones que realmente se reduzcan en esas áreas. Designar zonas con escasa presión antrópica puede facilitar el cumplimiento formal de los porcentajes exigidos, pero corre el riesgo de convertirse en una protección meramente nominal si no se traduce en mejoras ambientales apreciables.
Por ello, se plantea que la designación de nuevas áreas debería priorizar hábitats ecológicamente relevantes, zonas donde la sobreexplotación pesquera haya reducido poblaciones, espacios sometidos a presiones acumuladas y ámbitos con capacidad real de recuperación. En definitiva, proteger donde la protección genere resultados tangibles.
Otro de los retos señalados es la necesidad de garantizar la ejecución efectiva del plan. Se ha puesto de manifiesto la preocupación por la ausencia de una asignación presupuestaria detallada que asegure la vigilancia, la gestión y el seguimiento científico necesarios. Sin estos elementos, cualquier ampliación de la protección podría quedar en una declaración administrativa sin impacto real sobre el estado del mar.
Asimismo, se considera fundamental asegurar la participación de los sectores implicados y basar las decisiones en la mejor información científica disponible, de modo que las medidas sean socialmente viables y ambientalmente eficaces.
Las Illes Balears cuentan con la oportunidad de convertirse en un referente en conservación marina en el Mediterráneo. No obstante, el verdadero éxito del Plan no deberá evaluarse en kilómetros cuadrados protegidos, sino en indicadores como la recuperación de poblaciones, la mejora del estado de los hábitats y el aumento de la resiliencia de los ecosistemas marinos.
El seguimiento del despliegue del Plan será clave para comprobar si esta hoja de ruta se traduce en mejoras reales y duraderas para el mar balear.




