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La iglesia del Temple de Palma

La aparición de los Templarios en Palma se remonta a la conquista capitaneada por Jaime I «el conquistador» para el reino de Aragón. Para los más curiosos comentar que la estatua de Jaime I que se eleva sobre la Plaza de España tiene una placa que conmemora el acontecimiento con la fecha de 31 de diciembre de 1229. Nuestra ciudad, entonces Madina Mayurca, de unos 35.000 habitantes fue saqueada e incendiada. A pesar de que se expulsó o se pasó a cuchillo a los habitantes musulmanes, un grupo de ellos dirigidos por Abu Hafs ibn Sayri lograron escapar a la Serra de Tramuntana y reunir a 16.000 fieles que resistieron las embestidas cristianas durante 2 años.

En este vital episodio de la historia de España se hallan como hermanos de armas nuestros admirados Templarios. Ataviados con los valores del cristianismo más puro. Protectores del Santo Grial, Copa de la que bebió Jesucristo en la Última Cena. Guardianes del Honor y de la Hermandad. Caballeros Templarios. Fue una de las órdenes militares cristianas más poderosas de la Edad Media creada en Jerusalem en 1118 para proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa. El nombre de Templarios se lo deben al hecho de que fueron los guardianes designados por el rey Balduino II de Jerusalem del templo de Salomón, eran conocidos como Equites MIlitiae Templi Salomonis. Eran maestros del combate y no temían a la muerte, puesto que luchaban por la gloria de Dios. Aglutinaron un gran poder económico. Se podría decir incluso que las complejas estructuras económicas que gestionaban han inspirado lo que actualmente son los Bancos.

Por esa acrisolada lealtad en el combate, Jaime I, que fue educado por Templarios desde muy temprana edad en Monzón (Huesca), les entregó diferentes posesiones de la isla como los municipios de Pollença y Alcúdia. Otra de ellas fue el recinto fortificado de la Almudaina de Gumara a la que pertenecen las torres visibles desde la Calle del Temple. Está datada entre los siglos X y XI y en aquella época abarcaría todo el perímetro de la calle Temple, Mateu Enric Lladó y Socors. Este es uno de los edificios más antiguos de la ciudad y ha servido para muchos usos, desde la casa del comendador a viviendas familiares después de la desamortización de Mendizábal en el
s. XIX. Durante años se han ido realizando restauraciones que han destapado restos arqueológicos de primer orden como una decena de almenas medievales perteneciente a una de las ocho torres de la antigua fortificación. Actualmente el propietario de edificio es el Ayuntamiento de Palma y se tiene previsto rehabilitarlo para convertirlo en el Museo de Historia de la Ciudad, especializado en la época islámica y medieval. 

Dentro de este fortín defensivo los Templarios construyeron el oratorio o iglesia del Temple en el S. XIII. Las características arquitectónicas serían la de una nave única con bóveda de crucería, 12 capillas pequeñas que se abren sobre un arco de medio punto. Al cruzar el atrio tienen un pórtico de estilo ojival y 2 pilas de agua bendita que representan los cascos de los templarios. Contaba con una Iglesia gótico románica de la que solo se conserva una parte. El templo primitivo tenía una sola nave con arcos de diafragma apuntados, desaparecidos durante la reforma de 1885-1890.

El arte románico tiene una escasa presencia en Mallorca siendo las arquivoltas de las capillas del Temple las muestras más genuinas de este estilo en la isla. Destaca la ornamentación con figuras geométricas y zoomórficas (cualquier objeto que presenta o tiene un grado de parentesco animal). Una de las obras más importante de este templo se encuentra en el Museo de Mallorca, es el Retablo de San bernardo de Claraval que se descubrió durante unas obras en el s XIX. Es una pintura de estilo franco-gótico que constituye una de las piezas capitales de la iconografía de San Bernardo de Claraval (1091-1153) en el arte medieval europeo. Este abad cisterciense favoreció la expansión de la Orden del Temple. Fue canonizado en 1174.

Al entrar en el oratorio, en la izquierda se halla un Cristo crucificado, es la capilla más antigua del templo. Sus columnas están rematadas por capiteles muy parecidos a las columnas que sostienen el altar mayor de la Catedral de Palma. Se dice que durante unas obras que se realizaron entre las calles Ramón Llull y San Bonaventura en el S. XVIII se encontraron unos túneles, en los que cabían por los menos tres personas, que comunicaban el templo con el Palacio de la Almudaina.

En el templo se custodió el botín que las tropas del rey Jaime I arrebataron a los musulmanes. Fue tesorería y sede del Archivo Real que atesoraba muchos documentos de gran importancia como «El Llibre del Repartiment». El Llibre del Repartiment de Mallorca es un libro de registro del siglo XIII donde los escribanos del rey Jaime I anotaban las promesas de donación de propiedades para cuando se terminase la conquista de Mallorca. En él se registran meticulosamente las donaciones de casas o terrenos hechas por Jaime I a los nobles aragoneses, catalanes y a todos los que participaron en la conquista. 

Los Caballeros de San Juan pertenecientes a la Orden de Malta se hicieron cargo de las instalaciones una vez que la orden templaria desapareciera por las ínfulas de Felipe IV, rey de Francia y de Navarra, que vio que la idea de los templarios de unir a todos los ejércitos cristianos bajo un solo dios verdadero amenazaba sus ansias de poder. Y decidió eliminarlos de la faz de la tierra, convirtiéndoles en mártires. Con los siglos la posesión fue cambiando de dueños hasta que a finales del S. XIX la condesa Ayamans, Leocadia Togores y sor María Ramis compraron la fortaleza con una finalidad social, albergar a niñas huérfanas y pasando a llamarse el Hogar del Temple y fundando la congregación de las Hijas de la Sagrada Familia del Temple.

Actualmente las Hermanas Trinitarias Terciarias son las encargadas de continuar con la labor de atención al menor. Su web informa que ofrecen Hogares de Acogida Residencial de calidad a los niños, las niñas y los adolescentes que por circunstancias familiares se encuentran en situación de desprotección, proporcionándoles una relación de ayuda profesional y un acompañamiento educativo/terapéutico, tanto a ellos como a sus familias, que facilite su adecuado desarrollo e inclusión social en condiciones de igualdad. Gestionamos programas y proyectos que responden al objetivo de ampliar la perspectiva de las personas para que logren comprender su realidad, aumentar su creatividad, empoderar en la identificación de nuevas posiciones y opciones de solución, así como desarrollar habilidades y recursos personales para conseguir sus objetivos mediante la acción planificada. 

Aunque la capilla es privada, el atrio está abierto. Allí podemos contemplar algunos de los elementos que hemos comentado, como los elementos románicos del edificio original. 

Nuestros Templarios estarían orgullosos de contemplar como ocho siglos después el oratorio continúa siendo un lugar de culto, de recogimiento, que continúa atesorando objetos preciados por ellos y que el honor del servicio, su nombre intacto, sigue resonando en sus muros.

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