El proyecto impulsado por el Ajuntament compensará la huella de carbono de los servicios funerarios y ofrecerá una nueva forma de recuerdo integrada en la naturaleza.
Palma, 17 de marzo de 2026. El Ajuntament de Palma, a través de la Empresa Funeraria Municipal (EFM), ha presentado el proyecto del Bosque de la Vida, una iniciativa pionera que transformará una parte del cementerio de la ciudad en un espacio que combina memoria, sostenibilidad y naturaleza.
La propuesta ha sido dada a conocer por la presidenta de la EFM y regidora de Infraestructures, Accessibilitat i Polígons Industrials, Belén Soto, junto al gerente de la empresa municipal, Carlos Martínez de Tejada. El proyecto ya cuenta con los informes favorables de las áreas de Urbanismo y Medio Ambiente para su puesta en marcha.
Según ha explicado Soto, el Bosque de la Vida tiene una doble vertiente social y ambiental. Por un lado, permitirá reducir y compensar la huella de carbono asociada a los servicios funerarios mediante la plantación de arbolado. Por otro, propone una nueva forma de entender los espacios de recuerdo, integrando la memoria de las personas fallecidas en un entorno natural vivo y respetuoso con el medio ambiente.
Un nuevo pulmón verde en el entorno de Son Valentí
El Bosque de la Vida se ubicará en una parcela de 1,17 hectáreas situada en el entorno del tanatorio de Son Valentí, entre la Vía de Cintura y el torrent de Sa Riera. Esta localización permitirá reforzar la cuña verde de Palma y dar continuidad al bosque urbano de la ciudad.
El proyecto contempla la plantación de más de 300 árboles adaptados al clima mediterráneo, configurando un espacio natural pensado tanto para el recuerdo como para el disfrute ciudadano.
Un sistema sostenible de deposición de cenizas
Uno de los elementos más innovadores de la iniciativa es el sistema de deposición de cenizas. Estas serán tratadas y colocadas en una vasija de terracota enterrada junto a las raíces de cada árbol.
Las familias podrán verter agua en la vasija, lo que permitirá que los componentes de las cenizas se liberen de forma gradual y sean absorbidos por el árbol como nutrientes. Este método, inspirado en técnicas tradicionales de riego utilizadas desde hace miles de años, destaca por su alta eficiencia hídrica y su carácter sostenible.
Cada árbol contará con una identificación individual, lo que facilitará a los familiares localizar el espacio de recuerdo dentro del bosque. Además, se instalarán paneles informativos para orientar a los visitantes y garantizar el respeto por el entorno natural.
Compromiso ambiental y concienciación ciudadana
El Bosque de la Vida nace también con un fuerte componente ambiental. Entre sus objetivos se encuentran la compensación de emisiones de CO₂, la creación de refugios climáticos urbanos, el impulso de la economía circular y la promoción de una mayor conciencia ecológica entre la ciudadanía, incluyendo posibles actividades educativas vinculadas al espacio.
El proyecto cuenta con un presupuesto de 523.380 euros y se desarrollará por fases. La primera fase comenzará este otoño con la plantación de los primeros árboles y la adecuación de los caminos mediante gravilla.
“Con el Bosque de la Vida reforzamos nuestro compromiso con la sostenibilidad y ofrecemos a la ciudadanía un espacio innovador para recordar a sus seres queridos en armonía con la naturaleza”, ha señalado Belén Soto.
Con esta iniciativa, Palma avanza hacia un modelo de ciudad más verde, sostenible y centrado en las personas, integrando el recuerdo y el medio ambiente en un mismo espacio.




