El hallazgo, publicado en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, acerca un fenómeno considerado hasta hace poco puramente teórico y abre nuevas posibilidades para tecnologías de precisión y sistemas avanzados de control de la luz.
Palma, 8 de junio de 2026. Un equipo de investigadores de la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha conseguido observar por primera vez cristales del tiempo discretos utilizando un sistema láser semiconductor sencillo y accesible, un avance científico de gran relevancia internacional que ha sido publicado en la prestigiosa revista Physical Review Letters.
El estudio ha sido desarrollado por investigadores del grupo de Óptica y Ciencias No Lineales (ONL) del Instituto de Aplicaciones Computacionales de Código Comunitario (IAC3) de la UIB, en colaboración con especialistas de la Universidad de Münster (Alemania) y la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).
Un fenómeno que desafía nuestra percepción del tiempo
Los cristales del tiempo constituyen uno de los conceptos más fascinantes de la física moderna. A diferencia de los cristales convencionales, que repiten una estructura en el espacio, los cristales del tiempo repiten un patrón en el tiempo, generando una especie de ritmo propio que emerge espontáneamente.
Hasta hace pocos años, este fenómeno era considerado una curiosidad teórica extremadamente difícil de observar fuera de complejos experimentos de laboratorio. Sin embargo, el equipo de la UIB ha demostrado que puede aparecer en sistemas ópticos relativamente simples.
Para comprenderlo de forma sencilla, los investigadores recurren al ejemplo de un columpio impulsado regularmente. En condiciones normales, cada impulso produce un movimiento repetitivo y predecible. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, el sistema puede reorganizarse espontáneamente y adoptar un ritmo diferente al impuesto desde el exterior, generando un patrón temporal propio. Ese cambio espontáneo constituye la esencia de un cristal del tiempo.
Un láser que cambia de ritmo por sí mismo
Durante la investigación, los científicos trabajaron con un láser semiconductor en régimen de bloqueo activo de modos, un dispositivo ampliamente utilizado en fotónica.
El experimento demostró que el sistema puede sufrir una transición repentina: en lugar de emitir pulsos de luz de manera regular, el láser pasa a emitir únicamente uno de cada dos pulsos previstos, duplicando así su período de funcionamiento.
Este comportamiento, conocido como duplicación del período, constituye una de las señales más claras de la aparición de un cristal del tiempo discreto.
Además, los investigadores observaron que el láser podía adoptar simultáneamente diferentes configuraciones temporales equivalentes, separadas por lo que los físicos denominan «paredes de dominio», una propiedad que hasta ahora se asociaba principalmente a los cristales convencionales.
Aplicaciones tecnológicas de gran alcance
Más allá de su interés científico, el descubrimiento podría tener importantes aplicaciones prácticas en el desarrollo de tecnologías avanzadas.
Según explica el investigador principal del grupo ONL de la UIB, Julien Javaloyes, este resultado demuestra que los cristales del tiempo «pueden emerger de manera natural en sistemas ópticos sencillos y controlables, con un gran potencial tecnológico».
Entre las aplicaciones futuras destacan los sistemas de temporización ultraprecisa, la generación de peines de frecuencia utilizados en espectroscopia y metrología, así como nuevas tecnologías relacionadas con la navegación, las telecomunicaciones y el control avanzado de la luz.
Un nuevo impulso para la investigación balear
El trabajo sitúa nuevamente a la Universitat de les Illes Balears en la primera línea internacional de la investigación en fotónica y dinámica no lineal, consolidando el prestigio científico de la institución en un ámbito de enorme proyección tecnológica.
Los autores confían ahora en que este avance permita extender la investigación a otros tipos de láseres, como los de fibra óptica o estado sólido, y contribuya a ampliar el conocimiento sobre uno de los fenómenos más sorprendentes de la física contemporánea.
Lo que hasta hace poco parecía una idea reservada a la teoría ha comenzado a tomar forma en los laboratorios. Y una parte importante de ese camino se está recorriendo desde Mallorca.



