La investigación, publicada en la revista Nature, identifica por primera vez las llamadas «ondas directas», una señal que abre una nueva ventana para comprender algunos de los fenómenos más extremos del universo.
Palma, 25 de junio de 2026. Un equipo internacional de investigadores con participación del Instituto de Aplicaciones Computacionales de Código Comunitario (IAC3) de la Universitat de les Illes Balears (UIB) ha logrado un importante avance en el estudio de los agujeros negros al identificar por primera vez un nuevo tipo de señal en las ondas gravitacionales que permite obtener información directa sobre el horizonte de sucesos, el límite a partir del cual nada puede escapar de un agujero negro, ni siquiera la luz.
El hallazgo ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Nature y supone un paso adelante en la comprensión de algunos de los fenómenos más complejos de la física moderna.
Una nueva ventana al universo
El estudio ha sido desarrollado por investigadores de la Australian National University, el ARC Centre of Excellence for Gravitational Wave Discovery (OzGrav), el Perimeter Institute for Theoretical Physics de Canadá, Caltech (Estados Unidos) y el IAC3 de la UIB.
Los científicos han conseguido detectar por primera vez evidencias de las denominadas «ondas directas», un componente de las ondas gravitacionales que aparece justo después de la colisión entre dos agujeros negros y antes de que el nuevo agujero negro alcance un estado estable.
Hasta ahora, este fenómeno había sido únicamente una predicción teórica.
El horizonte de sucesos, bajo observación
Las ondas gravitacionales son pequeñas perturbaciones del espacio-tiempo producidas por acontecimientos extremadamente violentos, como la fusión de agujeros negros.
Gracias al análisis de estas señales, los investigadores han logrado obtener información sobre el comportamiento del horizonte de sucesos durante los instantes posteriores a la colisión, una región del universo que hasta ahora era inaccesible mediante observaciones directas.
En concreto, las nuevas «ondas directas» contienen información sobre la rotación del agujero negro recién formado y sobre la intensidad de su campo gravitatorio.
Un hallazgo basado en una señal detectada por LIGO
El descubrimiento ha sido posible gracias al estudio del evento GW250114, detectado en enero de 2025 por el observatorio internacional LIGO, uno de los principales proyectos dedicados a la detección de ondas gravitacionales.
El análisis permitió aislar una estructura adicional dentro de la señal que coincide con lo que los modelos teóricos predecían para esta fase de transición entre la colisión y la estabilización del agujero negro.
Según los investigadores, se trata de una oscilación amortiguada cuya frecuencia está relacionada con la velocidad de rotación del agujero negro, mientras que la rapidez con la que desaparece refleja la intensidad de la gravedad en su horizonte de sucesos.
Nuevas posibilidades para la física
Los autores consideran que este descubrimiento abre una nueva herramienta para estudiar la gravedad en condiciones extremas y comprobar hasta qué punto la teoría de la relatividad general de Albert Einstein continúa siendo válida en algunos de los entornos más extremos del universo.
Además, este tipo de investigaciones podría contribuir en el futuro a acercar dos de las grandes teorías de la física actual: la relatividad general y la física cuántica, uno de los principales desafíos científicos del siglo XXI.
La aportación de la UIB
En el trabajo ha participado la investigadora Ramón y Cajal del IAC3-UIB Ornella Juliana Piccinni, integrante del grupo de investigación Física Gravitacional: Teoría y Observación (GRAVITY).
Su contribución se centró en el análisis de la señal procedente del evento GW250114, especialmente en el tratamiento de los datos y en la interpretación física de los resultados obtenidos.
Según explica la investigadora, «la identificación de este componente abre una ventana directa al estudio del horizonte de sucesos y aporta información que hasta ahora no había podido obtenerse mediante observaciones reales de ondas gravitacionales».
Piccinni añade que este avance permitirá estudiar con mayor precisión la física de los agujeros negros en una región extremadamente intensa del espacio-tiempo y podría convertirse en una pieza clave para comprender cómo se relacionan la gravedad y la física cuántica.
Con este trabajo, la Universitat de les Illes Balears vuelve a situarse entre las instituciones que participan en investigaciones científicas de primer nivel internacional, contribuyendo al conocimiento de algunos de los mayores misterios del universo.



