El IRFAP ha iniciado en la finca experimental de Sa Granja el primer ensayo de portainjertos clonales de algarrobo de Baleares para identificar árboles más resistentes a la sequía, las altas temperaturas y las condiciones climáticas del futuro.
Palma, 25 de agosto de 2026. La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha puesto en marcha el primer programa de selección de portainjertos de algarrobo de las Illes Balears, una línea de investigación que busca preparar este cultivo tradicional mediterráneo frente a los efectos del cambio climático.
El proyecto, desarrollado por el Institut de Recerca i Formació Agroalimentària i Pesquera (IRFAP) en la finca experimental de Sa Granja, comienza con un ensayo pionero de portainjertos clonales que permitirá estudiar durante los próximos años qué materiales vegetales ofrecen una mayor resistencia ante la escasez de agua, el aumento de las temperaturas y unas condiciones ambientales cada vez más exigentes.
Aunque el algarrobo es una de las especies mediterráneas tradicionalmente mejor adaptadas a la sequía, los nuevos escenarios climáticos obligan a estudiar su comportamiento ante una menor disponibilidad de agua y una mayor frecuencia de episodios meteorológicos extremos.
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, ha defendido la necesidad de anticiparse a estos cambios mediante la investigación.
«No podemos esperar a que lleguen los problemas para buscar soluciones: tenemos que empezar a trabajar hoy para saber qué cultivos y qué materiales vegetales estarán mejor preparados para las condiciones del futuro», ha señalado.
Simonet ha destacado también que la adaptación de la agricultura al cambio climático debe ir acompañada de «la ciencia, la investigación y la experimentación», y ha puesto en valor la posibilidad de desarrollar este conocimiento directamente en Baleares y atendiendo a las condiciones específicas de las islas.
Dos portainjertos clonales frente al sistema tradicional
El ensayo iniciado por el IRFAP evaluará dos portainjertos clonales seleccionados, que serán comparados con el tradicional sistema de pie de semilla utilizado habitualmente en Baleares.
Los nuevos portainjertos se obtienen mediante técnicas de cultivo in vitro, lo que permite disponer de plantas genéticamente idénticas y analizar de una manera más precisa sus características agronómicas y su comportamiento.
Durante los próximos años, los investigadores estudiarán factores como el vigor de los árboles, su compatibilidad con distintas variedades, la productividad, la uniformidad de las plantaciones y la respuesta frente a diferentes condiciones ambientales.
El objetivo a largo plazo es identificar portainjertos capaces de proporcionar una mayor resiliencia al cultivo del algarrobo, especialmente ante una disponibilidad limitada de agua, suelos pobres y las condiciones climáticas previstas para el Mediterráneo durante las próximas décadas.
«Si conseguimos árboles más resistentes a la sequía, mejor adaptados a las altas temperaturas o capaces de producir en condiciones más exigentes, estaremos dando más herramientas a nuestros agricultores para afrontar el futuro», ha explicado Simonet.
Un cultivo tradicional que gana valor estratégico
La investigación pretende también contribuir a la modernización de un cultivo que ha experimentado una importante revalorización económica durante los últimos años y que se ha convertido en una alternativa para numerosas explotaciones agrarias de las islas.
Desde el Govern destacan que la finalidad de este tipo de proyectos no es únicamente generar conocimiento científico, sino trasladar posteriormente sus resultados al sector primario para que puedan convertirse en herramientas útiles para los agricultores.
«Este ensayo con el algarrobo es un ejemplo de la investigación que queremos impulsar desde el Govern: aplicada, vinculada al territorio y orientada a dar respuesta a los problemas presentes y futuros del sector primario de las Illes Balears», ha concluido Simonet.
El proyecto abre así una línea de investigación a largo plazo sobre los portainjertos de algarrobo y sitúa a Baleares entre los territorios que comienzan a estudiar específicamente la adaptación de este cultivo mediterráneo a los efectos previstos del cambio climático.



