La muestra, comisariada por Blanca de la Torre, podrá visitarse del 24 de julio al 18 de octubre en Es Baluard Museu y el Casal Solleric, después de su paso por el IVAM de Valencia.
Palma, julio de 2026. La exposición A media lumbre llega a Palma como una propuesta que invita a detenerse, mirar y escuchar la memoria de los materiales. La muestra, comisariada por Blanca de la Torre, podrá visitarse del 24 de julio al 18 de octubre en Es Baluard Museu y el Casal Solleric, tras su presentación en el IVAM de Valencia.
La inauguración tendrá lugar el 23 de julio a las 19.30 horas y reunirá obras de Julie C. Fortier, Ricardo Calero, Andrea Canepa, Tonina Crespí, Teresa Lanceta, Lucía Loren, Teresa Matas, Lara Ordóñez, Nuria Riaza, Belén Rodríguez, Cecilia Vicuña y Sarah Viguer Cebriá.
La exposición reúne trabajos que dialogan con materiales y saberes históricamente considerados artes menores, como la cerámica, el barro, la lana, los textiles, los bordados y las fibras naturales. A estos elementos se suman también los sonidos, los silencios y la voz, entendida como herramienta de transmisión y como forma de reivindicar la tradición oral.
El proyecto toma como referencia los antiguos filandones, aquellas reuniones nocturnas en torno al fuego donde el trabajo manual y el relato compartido se entrelazaban. Desde esa imagen, A media lumbre propone una reflexión sobre el tiempo, la memoria y los conocimientos transmitidos de generación en generación.
La muestra se plantea como un canto al buen vivir y a la soberanía del tiempo. Sus obras invitan a respirar con otro ritmo y a reconocer la importancia de los procesos manuales, de las herencias compartidas y de aquellos saberes que durante mucho tiempo quedaron al margen de los relatos dominantes.
A media lumbre forma parte de un proyecto que se despliega en distintos territorios a través de cuatro exposiciones autónomas conectadas por un mismo marco conceptual. Tras su paso por Valencia y Palma, la propuesta continuará su recorrido en el Centro de Arte y Naturaleza de Huesca y en el Museu Terra de L’Espluga de Francolí, en Tarragona.
Cada sede activa la exposición desde su propio contexto, generando nuevas resonancias entre lo rural y lo urbano, entre la tradición y la experimentación, entre el hacer manual y la reflexión crítica.
La materia ocupa un lugar central en la muestra. La lana habla de transhumancia y cuidado; las fibras vegetales remiten a ecosistemas frágiles y estrategias de sostenibilidad; la cerámica recuerda su función de contener, preservar y acompañar la vida cotidiana. En todas ellas, los materiales dejan de ser simples recursos para convertirse en archivos vivos.
El proyecto también incorpora criterios de sostenibilidad en su producción, priorizando materiales naturales y no contaminantes, la reutilización de elementos y la reducción de transportes internacionales.
Con A media lumbre, Palma acoge una exposición que reivindica formas de conocimiento históricamente desvalorizadas y propone mirar al pasado como una manera de imaginar otros futuros posibles, más lentos, más cuidadosos y más conectados con el territorio.



