El IRFAP incorpora nuevas variedades locales y trabaja para que puedan volver a cultivarse y comercializarse. La cebolla roja de Andratx, la lenteja mallorquina y el haba negra ya cuentan con el registro que permite producir y vender sus semillas oficialmente.
Palma, 28 de agosto de 2026. La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural continúa ampliando, a través del Institut de Recerca i Formació Agroalimentària i Pesquera (IRFAP), su banco de semillas de variedades tradicionales de las Illes Balears, con el objetivo no solo de conservarlas, sino también de conseguir que puedan regresar a las explotaciones agrícolas.
El banco conserva centenares de variedades locales de hortalizas y cereales. Entre ellas se encuentran productos vinculados históricamente a la agricultura de las islas como el tomate de Valldemossa, la cebolla roja de Andratx o el haba negra.
Las semillas se almacenan en condiciones adecuadas y se regeneran periódicamente para mantener su viabilidad. Al mismo tiempo, los investigadores estudian y documentan sus características para garantizar su conservación.
De conservar las semillas a volver a cultivarlas
Uno de los objetivos del programa es evitar que las variedades recuperadas permanezcan únicamente almacenadas. Para que puedan regresar al campo es necesario completar los procedimientos que permiten producir y comercializar legalmente sus semillas.
Por este motivo, el IRFAP trabaja en la inscripción de variedades locales como variedades de conservación en el Registro de Variedades Comerciales, un procedimiento que permite posteriormente a las empresas productoras multiplicar y comercializar sus semillas.
Durante este año, el instituto ha solicitado el registro de cuatro nuevas variedades: el tomate de Valldemossa, el tomate Cor de Bou, el guisante de hervir y el guisante de desgranar.
Además, ya se ha aprobado el registro de la cebolla roja de Andratx, la lenteja mallorquina y el haba negra, por lo que sus semillas pueden producirse y comercializarse oficialmente.
«Este es precisamente el sentido de todo este trabajo: que una variedad que hemos conseguido recuperar y conservar pueda dar el siguiente paso y volver a sembrarse en nuestras explotaciones», ha señalado el conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet.
Ajo mallorquín y berenjena de Ciutadella, entre las nuevas incorporaciones
El banco del IRFAP continúa creciendo con la incorporación de nuevas variedades. Durante este año han entrado, entre otras, el ajo mallorquín, la berenjena de Ciutadella, la cebolla blanca de Menorca y la berenjena morada larga.
A partir de ahora comenzarán sus respectivos procesos de conservación, caracterización y regeneración.
El trabajo se desarrolla con la colaboración de asociaciones, entidades y agricultores dedicados a preservar la biodiversidad agrícola de las islas. Entre ellos se encuentran la Associació de Varietats Locals, el Jardí Botànic de Sóller, la Xarxa de Llavors d’Eivissa i Formentera y los grupos LEADER.
Un patrimonio agrícola acumulado durante generaciones
Simonet ha destacado que la conservación de estas variedades supone también preservar el conocimiento agrícola transmitido durante generaciones.
«Detrás de cada semilla hay años de selección y de conocimiento de generaciones de agricultores. Tenemos la responsabilidad de conservar ese legado, estudiarlo y ponerlo de nuevo al servicio del sector», ha afirmado.
El objetivo final del programa es que este patrimonio vegetal pueda mantenerse vivo en las explotaciones de Baleares y continuar formando parte de la agricultura de las islas, al tiempo que se preserva su diversidad genética para el futuro.



