Cuando Mallorca estaba a 2 horas «telegráficas» de New York

Cuando Mallorca estaba a 2 horas

«De 40 a 50 mil telegramas internacionales se expiden al mes en nuestra ciudad. Algunos hoteles mallorquines tienen más tráfico internacional que Zaragoza. Entel estará servido por personal mallorquín, adiestrado por la empresa». Con estas palabras destacan los medios de la época, la revolución que supuso para Palma, la unificación de este servicio en el apogeo del boom turístico.

Si el siglo XIX había sido el de la ruptura con las estructuras de siglos anteriores, el siglo XX y a partir de los años 30, principalmente durante y después de la II Guerra Mundial, fueron los años del desarrollo y perfeccionamiento de los inventos y descubrimientos realizados anteriormente. Los que hemos vivido el último tercio del siglo XX, hemos sido testigos de una evolución tecnológica exagerada, lo que hoy era lo último, mañana ya era antiguo, bien lo sabemos los que nos hemos visto afectados por nuestro trabajo, en la evolución de las telecomunicaciones. Pasamos en pocos años de telefonía manual, a las comunicaciones por satélite, a los móviles, etc. En este trabajo comentaremos lo que fueron y como se desarrollaron las comunicaciones telegráficas, en su marco legal.

Muchos de los servicios públicos que se implantaron en aquella época, fueron creados y explotados por compañías extranjeras, en régimen de concesión; la misma Telefónica lo fue y también el caso del Servicio Telegráfico Internacional. El Estado, a través de Telégrafos, cubría todo lo que era el servicio nacional mediante una red de oficinas telegráficas implantadas por todo el territorio, (colaborando los centros telefónicos en el tráfico del servicio donde no había estación telegráfica), también y a través de la llamada Línea Directa comunicaba con Francia y Portugal.

Pero el servicio con el resto del mundo, estaba explotado por distintas compañías extranjeras en régimen de concesión y libre competencia. Estas empresas no tenían oficinas abiertas por toda España, sino que tenían oficinas centrales en algunas de las principales capitales y se aprovechaban de la red de telégrafos para que sus estaciones trabajaran a comisión operando los telegramas de las distintas vías y los hacían llegar a la correspondiente oficina central que era la que lo expedía a su destino en el extranjero.

 Estas compañías eran; Transradio Española, Radiar (Argentina) Imperial (Inglesa), Italcable (Italiana) Western Unión (Americana) ITT (Americana). Trabajaban con sus propios equipos pero utilizando circuitos alquilados a Telefónica. Solo Italcable era propietaria del cable de Roma que unía esta ciudad con Buenos Aires, y tenía un amarre en Cádiz. Tenían sus propios comerciales que visitaban a los potenciales clientes (hoteles, Agencia de Viajes, etc) y captarles para que enviaran el tráfico por su respectiva compañía.

Todo esto cambió a principios de 1960 cuando las concesiones que estas compañías tenían fueron caducando y el estado español no se las renovó, solo Transradio Española tenía vigente su licencia, a todo esto, Telégrafos tampoco estaba en condiciones de asumir el creciente tráfico internacional. Entonces todas estas empresas llegaron a un acuerdo para unirse, y crear lo que después sería, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Vía Entel) y que trabajarían con la licencia de Transradio Española.

En esta época empezó lo que se llamaría el “Boom” turístico con la llegada masiva de turistas extranjeros a nuestro país. Entel vio la necesidad de abrir oficinas en algunos de los principales destinos turísticos, Mallorca, si no era el principal era uno de ellos y decidieron abrir una en Palma.

Así pues, a principios del año 1964 contactaron con unos cuantos jóvenes de ambos sexos, que o bien ya se estaban preparando para presentarse a oposiciones e ingresar en Telégrafos o también algunos que les interesara trabajar de telegrafista. A partir de febrero de ese año y contando con este alumnado, se montó provisionalmente una escuela en un domicilio de la ciudad, donde acudían diariamente a partir de las seis de la tarde para recibir clases sobre; Reglamento Telegráfico Internacional, Tasación, Protocolo de Transmisión y Recepción de Telegramas, Resolución de Incidencias, Manejo del Nomenclátor y libros de claves, conocimientos técnicos de los aparatos que iban a   manejar, Geografía, etc.

El día 2 de noviembre, entraron a formar parte de la plantilla del personal de Entel y empezó el periodo de prácticas con los aparatos y sistemas, en la oficina a puerta cerrada, situada en la calle Jaime III, también empezaron las prácticas el personal del cierre y repartidores, todo se hizo de forma que el día que se inaugurara la oficina, todos tuvieran una experiencia que garantizara el perfecto funcionamiento de la estación. Al ser personal de plantilla, la jornada laboral que se realizaba era la normal de siete horas. Durante este periodo y después de la inauguración, fue ingresando nuevo personal, llegando al final a ser una plantilla de unos 40 en total.  

El día 1 de enero de 1965 a las 00’00 h empezó la actividad y se abrió al público el servicio. Durante los años que permaneció abierta hubo temporadas con más o menos trabajo, no obstante cuando empezaba la primavera paulatinamente iba en aumento, llegando a situaciones agobiantes en los meses de abril a octubre. No olvidemos que todas las reservas hoteleras, y comunicaciones con las agencias de viajes, se hacían por esta vía, era curioso ver a última hora de la tarde acudir a los empleados de las agencias de viajes a depositar en la ventanilla, verdaderos montones de telegramas de contestación a los que habían recibido durante el día, estos, aparte de los muchos que adelantaban por teléfono.

Los que estábamos en la sala de aparatos recordamos el stress, cuando teniendo montones de telegramas para enviar, fallaban los circuitos y por medio del teléfono directo que teníamos, hablábamos con la mesa de pruebas de Telefónica, y nos decían que era debido al “fal-ling” producido por las manchas solares en primavera (supongo que ellos debían compartir también el problema).

Fueron unos años inolvidables para todos nosotros, éramos una plantilla muy joven y debíamos ser también responsables, pues no había más que un Jefe de Centro que tenía un horario de oficina y poco más. Su cometido era más bien administrativo, el resto de las 24 h estaban solos los que estaban de turno, y tenían que resolver cualquier incidencia que pudiera presentarse. Siempre lo hicieron y con éxito.

A finales de los años 60 empezaron a aparecer los telex, pero nosotros seguíamos con el mismo volumen de trabajo, parece ser que la licencia que tenía Transradio Española también caducó y coincidió que dado que, Telégrafos ya tenía el proyecto de montar la red Hispagentex, debieron pensar que las ganancias que tenía Entel bien podían ser para la compañía estatal y se decidió la disolución de la misma, pero quedaban unos problemas de competencias y personal, por lo cual se supone que se negoció con la Compañía Telefónica Nacional de España, para que se quedara con el personal y las radio costeras de Entel; la Aranjuez Radio con servicio de onda corta y la Vallecasradio. Además se le traspasaban todas las costeras de España, hasta el momento a cargo de Telégrafos, también Telefónica tendría opción en algunos servicios de competencia estatal como transmisión de datos, etc.

Así fue como el día 1 de mayo de 1971, dejó existir lo que fue la empresa que sería determinante en el desarrollo del primer boom turístico, haciendo posible las comunicaciones internacionales entre los distintos sectores emisores y el sector turístico balear. Tenemos que recordar que en aquella época, para conectar por teléfono Palma con Santa María, había una demora de 3 horas.