El año del «Diluvi» cuando Palma sufrió su mayor inundación

El año del

El origen de la ciudad de Palma, su nacimiento, fue un pequeño asentamiento anterior a la romanización que surgió en lo alto de un acantilado, en la bocana de una profunda cala situada en la que sería la Bahía de Palma. Esto es donde actualmente se alza el núcleo de la Almudaina y la misma Catedral.

La cala tenía su entrada a esta altura y seguía hacia el interior, en dirección a la avenida Antonio Maura, plaza de la Reina, paseo del Borne, plaza Juan Carlos I, calle Unión, hasta donde está el Teatro Principal. A partir de aquí abandonaría su configuración de cala y se convertiría en la desembocadura del torrente de Sa Riera. Ya transformado en torrentera, subiría hacia la Rambla, seguiría por la zona de Barón de Pinopar y Santiago Rusiñol, para finalmente abandonar la ciudad. Lo haría atravesando las murallas (actual curso de la avenida de Portugal), por un espacio junto a la Puerta Plegadisa, (cerca de de la actual plaza Obispo Berenguer de Palou), siguiendo la calle Jesús para ir a reencontrarse con el actual recorrido de Sa Riera en el recodo que hay junto a las Cuatro Campanes entre el Canódromo y Es Fortí.

El comienzo de la torrentera o desembocadura comenzaría en la Rambla. Este dato nos lo certifica el hecho de que el nombre de Rambla se lo dieron los árabes, y que era el que se daba a los lugares arenosos, naturaleza que se da en los finales de torrentes cuando desembocan en una cala.

El transcurso de Sa Riera por el interior de la ciudad podemos imaginarlo como los actuales cursos de torrenteras que transcurren por el interior de algunos pueblos, con algunos molinos en sus orillas y multitud de huertos y zonas de cultivos familiares con las viviendas construidas en sus márgenes. Nos encontramos en los siglos anteriores al XV, y desde la romanización hasta esta época la ciudad sufrió una dinámica de desarrollo y crecimiento.

Al encontrase la ciudad dividida en dos por el torrente, había una serie de puentes (algunas fuentes hablan de 9 y otras de 7) que lo cruzaban para comunicar ambas márgenes A la Rambla la atravesaban tres puentes; el de la Porta Plegadisa que unía la calle San Jaime y la Calle de la Plaza de Toros Vieja, el del Carmen en la zona de la calle Capuxinas y el de Tauler que unía la calle Arabi y la de Short del Sol.  

Con un curso de agua de esta importancia atravesando la ciudad, habían sido frecuentes a través de los años los casos de desbordamientos y desperfectos ocasionados por estos. Por este motivo, en tiempos del reinado de Jaime II, se emprendió una serie de mejoras y cambios en algunas de las infraestructuras municipales. Una de las previstas era el desvío de Sa Riera del interior de la ciudad, pero la Tesorería Real no pudo hacer frente a este proyecto que no fue a más.

Así fueron pasando los años con alguna que otra emergencia. Pero llegamos al 14 de octubre de 1403 donde una tormenta que duró dos días generó tal volumen de agua que durante la segunda noche, el torrente se desbordó, llegando a las murallas de la ciudad con una gran fuerza y como si fuera un ariete arrastrando gran cantidad de ramas, arboles y escombros, destrozó la abertura por la que penetraba en la ciudad, y ya en el interior, desbordado arrasó todo cuando encontró a su paso.

Como siempre suele ocurrir, una serie de circunstancias fueron la causa del desastre. Podemos hablar de los lugares en los que se había construido accesibles a una crecida, que el desastre ocurriera de noche y encontrara a la población dormida y sin posibilidades de reacción y también la debilidad de las construcciones, hechas del llamado cemento árabe, esto es cal y barro. Estos materiales una vez mojados perdían toda su consistencia y las casas se derrumbaban. Los barrios más castigado junto a la Rambla fueron los actuales barrios de la calle del Mar, Atarazanas y la Lonja, que eran parte de la salida del torrente al puerto y que había sido unas de las barriadas saneadas por Jaime II.

El balance final de la desgracia fueron mas de 1.500 casas destruidas y 5.000 muertos. Hemos de tener en cuenta que esto era una cuarta parte de la población de la ciudad, que en aquella época era de unas 20.000 personas. Durante años se conoció a esta fecha como el año del “Diluvi”. Al día siguiente cientos de cadáveres flotaban en las aguas del puerto donde desembocaba el culpable de la tragedia.

Tras esta circunstancia quedó claro que el desvió de la vía de agua del interior de la ciudad era una prioridad que no se podía prorrogarse. Se fueron tomando algunas medidas para minimizar los desperfectos en caso de otra crecida, como prohibir construir en los cauces o lugares accesibles por el agua, construir las viviendas con unos cimientos de piedra y unas determinadas características etc. En 1575 comenzó la construcción de la muralla renacentista y al mismo tiempo también el desvío de Sa Riera por el exterior de la ciudad y siguiendo la muralla que se construía a modo de foso. El desvió se hizo efectivo en 1613.

El sacar la Riera de la ciudad acabó solo en parte con los desbordamiento y desastres de antaño pero se siguieron dando casos como el de 1618, cuando se desbordó en la curva que existe cerca del actual Es Forti y volvió a su antiguo cauce destruyendo y arrollando todo cuanto encontró a su paso, no obstante no se llegó a lo acontecido en 1403. Después y a lo largo de la historia ha vuelto ha haber inundaciones en lo que es su cauce antiguo, siempre propenso. Una de las últimas en 1962, pero el recuerdo de aquel episodio quedó en la historia de la ciudad como una triste efeméride difícil de olvidar.