La monitorización inadecuada en Castor impidió anticiparse a los terremotos

la monitorización inadecuada en Castor impidió anticiparse a los terremotos

Un estudio interdisciplinario en el que han participado el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, CSIC-UIB), el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM ), todos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), así como el Instituto de Geociencias de Rennes (Francia), ha mostrado que la monitorización insuficiente en el almacén de gas Castor impidió comprender lo que sucedía y, por tanto, anticiparse a los terremotos que terminaron con el cierre del proyecto.

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, pone de manifiesto que una localización imprecisa de los terremotos inducidos, así como no tener en cuenta todos los procesos que pueden inducirlos, puede poner en peligro el desarrollo de futuros proyectos de geoenergías. Éstas, incluyendo la energía geotérmica, el almacenamiento geológico de carbono y el almacenamiento subterráneo de hidrógeno, se han identificado como clave para conseguir la descarbonización y mitigar los efectos del cambio climático.

Según explica Jesús Carrera, investigador del IDAEA y uno de los autores del proyecto, “Disponer de una red de monitorización adecuada y de un protocolo para gestionar la sismicidad inducida es esencial para el éxito de estos proyectos. Dado que los sismógrafos situados en el fondo marino no funcionaban, la inyección de gas en Castor no debía haberse realizado, ya que no se podían localizar con precisión los terremotos inducidos en tiempo real y comprender lo que estaba pasando” .

Plataforma Castor

Aún hay incertidumbre sobre la profundidad de los terremotos, aunque han pasado casi 9 años desde que se indujeron y se han utilizado diversas técnicas para mejorar su localización. La falta de instalación de sismógrafos operativos en torno a la plataforma de Castor, incluyendo sismógrafos en profundidad en alguno de los 14 pozos que se perforaron para el proyecto, complica mucho el análisis. En proyectos como estos, es necesario poder localizar los terremotos inducidos en tiempo real, para lo que hace falta un sistema de monitorización adecuado”, especifica el investigador del ICM Antonio Villaseñor, también autor del estudio.

El estudio también explica que, además del aumento de la presión en el subsuelo causada por la inyección del gas, existen otros mecanismos que pueden producir terremotos. “En almacenes de gas, como en Castor, la flotación juega un papel muy importante, ya que la densidad del gas es 10 veces menor que la del agua que llena los poros de la roca donde se almacena el gas. Según el principio de Arquímedes, la fuerza vertical de flotación es igual al volumen de fluido desplazado multiplicado por la diferencia de densidades entre el fluido desplazado y el que lo desplaza. Por tanto, la fuerza vertical de flotación desempeñó un papel importante en la desestabilización de la falla de Amposta, que desató los terremotos de Castor”, añade Silvia De Simone, del Instituto de Geociencias de Rennes (Francia), también participante en el estudio.

La integración de la red de medidas con los procesos físicos es la clave para la predicción y gestión de la sismicidad inducida. Víctor Vilarrasa, investigador del IMEDEA (CSIC-UIB) y del IDAEA, y coautor del estudio, apunta: “Es necesario revertir el daño que los terremotos de Castor hicieron sobre la percepción pública, puesto que sin proyectos de geoenergías no se podrá conseguir la neutralidad climática. La combinación de las medidas de campo -caudal de inyección, evolución de la presión y temperatura, deformaciones, sismicidad inducida- con modelos que tienen en cuenta los procesos físicos relevantes podría haber permitido gestionar los seísmos y haber salvado a Castor”.

Fuente: IMEDEA (CSIC-UIB)