Los Gegants que esquivaron las prohibiciones

Los Gegants que esquivaron las prohibiciones

La visión de los Gegants mallorquines convierte cualquier celebración en el cénit del momento. Verlos aparecer a lo lejos como Golliats que se abalanzan sobre las tropas enemigas, ahora con un jolgorio adictivo de fiesta. Muchas veces nos preguntamos cómo y cuándo aparecieron estas emblemáticas figuras en la tradición mallorquina.

Los más característicos son la pareja de payeses que se encuentran en el vestíbulo de Cort, en la Sala dels Gegants, Tófol y Francinaina, creados en 1962, que sustituyen a otros dos del mismo nombre que desaparecieron en Barcelona en el año 1936 durante las malogradas Olimpiadas Populares de Barcelona celebradas en aquel fatídico año y que habían sido construidos en 1904. El ayuntamiento de Palma es propietario de seis gegants (gigantes) y 6 capgrossos (cabezudos) que se encuentran custodiados por su valor patrimonial en diferentes edificios municipales.

Podemos encontrar cuatro capgrossos construidos en 1734 que representan los cuatro continentes y que se encuentran actualmente en las nuevas salas del siglo XX del Museo de Historia de la Ciudad, en el Castillo de Bellver. En Cort también podemos apreciar un gegant «xeremier» y otro «tamborer» que fueron diseñados por Mateu Forteza. En 2007 la artista multidisciplinar Kake Portas diseñó los 6 capgrossos en la Sala dels Gegants de Cort. Representan a seis personajes de rondalles mallorquinas; Espardenyeta, Fada Mariana, Pere Pocapor, Jordi des Recó, Jai de Barraca, Rateta y Moix.

En la escalinata noble del Palau Reial, sede del Consell de Mallorca, habitan varios gegants entre los que se encuentran reyes y reinas de la época del Reino de Mallorca como Jaume II, Sanç I, Jaume III y Esclaramunda de Foix. Y en casi todos los pueblos de la isla están presentes su propias representaciones de personajes de rondallas, leyendas, oficios o personajes históricos .

El origen o la primera aparición documentada es en Cataluña en el S. XV como “Lo rey David ab lo giguant”. En Mallorca no aparecerían hasta el S. XVII en la procesión del Corpus de Sóller con una Geganta y un Gegant. En Palma harían su primera aparición en el Corpus de Palma en 1734 con 4 parejas de Gegants.

Su origen es puramente cristiano dentro de las celebraciones del Corpus. Durante la Edad Media la iglesia quería dar a conocer los pasajes bíblicos y usó personajes ficticios teatralizados para acertar en el mensaje. El problema surgió cuando estos gegants se convirtieron en los protagonistas más deseados y el pueblo los tomó como figuras festivas que provocaban el desmadre y la juerga, lo que las alejaba del sentido bíblico. La iglesia prohibió su aparición y muchos de estos grupos desaparecieron.

Algunas zonas de la isla se resistieron a la prohibición y consiguieron sacarlos hasta el S. XIX, pero finalmente fueron encerrados en diferentes lugares, en Palma en el Convento del Socorro. Ya en el S XX los ayuntamientos consiguieron que los Gegants volvieran a ser los protagonistas de diferentes encuentros y festividades.

Lo que está claro es que encontrarte a los Gegants produce una inmensa alegría porque perdura el poder del pueblo sobre las prohibiciones y las tradiciones siguen arraigadas en nuestra cultura globalizada.