Pedro Siratz, el tiempo del artista omnipresente

Pedro Siratz se renueva todo el tiempo. No se contrae para dedicarse a lanzar colores de una misma estética. Se abre a los vientos primarios de la experimentación, con el color y con su masa gris, el único color que borra con sus silbidos. Con este año de cambios se ha adaptado por necesidad logística y de materiales a un nuevo concepto. «Ha habido un poco de desorientación por el tema del covid. La falta de material me ha hecho reinventarme este año«. A pesar de los inconvenientes agarró carboncillo y papel y ha producido una obra singular. Unos colores áridos que salen de los más profundo de su alma, la que conecta con el origen del ser humano.

«Empecé haciendo una colección de retratos en carbón y después me animé a realizar piezas más grandes cuando tuve la posibilidad de comprar tela«. Pedro está muy contento de este nuevo reto que se diferencia mucho de lo que ha creado hasta ahora. «Ha sido como volver al Pedro que empezó a pintar, al Pedro que empezó a dibujar«.

Este cambio no se queda en el concepto, va más allá y se ha cambiado el nombre artístico de Pedro González a Pedro Sirartz. «En esta época de cambios empecé el año con una exposición en Alcudia (Mallorca) como Pedro González. Pero mis contactos me decían que les costaba encontrarme en la red y además Pedro González es muy común. Tenía que diferenciarme para que me encontraran«. Considera que todos estos cambios también se ven reflejados en su obra, «es muy íntimo, muy diferente, no tienen tanto color. Es más profundo y muy figurativo. Con figura cambiante, con figura que se mueve. Con sueños porque al final está inspirado en sueños. Sacado directamente del corazón«.

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Su incursión en el dibujo le viene desde bien adolescente. Hasta los 14 años experimentó con el carboncillo y luego empezó a a conocer mejor el estilo acrílico o el óleo y se lanzó a la pintura y al color. De hecho en sus primeras pinturas hay una transición en la que se ven por ejemplo los rostros en blanco y negro y lo que los rodea en color.

Actualmente está inmerso en obras de gran formato. Las trabaja directamente con las manos lo que le permite un mayor control y una mayor conexión con la obra. La técnica que está utilizando es una mezcla de técnicas de carboncillos, agua y acrílicos lo que genera una gran intensidad.

Tras haber vivido varios años en Londres y ser requerido para exponer en diferentes ciudades europeas tiene muy claro que en España cuesta mucho vender arte. No así en otros lugares como en Francia, en donde hay una cultura de consumo mayor. Pedro trabaja en una galería y conoce muy bien los entresijos de este negocio. Y aunque reconoce que el arte debe estar al alcance de todos, entiende que algunas obras tengan un valor económico determinado en detrimento de que exista mucha especulación y haya piezas sobrevaloradas.

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Lo que impulsa a Pedro a pintar es el hecho de que se encuentre genial cuando lo hace y sobre todo porque de esa forma puede expresar lo que su voz no dice, como por ejemplo un te quiero. «La pintura me hace olvidarme de todo. Soy un poco nervioso. Soy muy virgo. Me gusta estar en muchas cosas al mismo tiempo y cuando pinto se me olvida todo«.

Una de las características inconfundibles de su estilo es que siempre realiza figuras, ya estén desnudos para admirar la belleza del cuerpo humano, vestidas o en diferentes posiciones, pero siempre figurativo. «La figura es lo que me hace pintar. El conocer a una persona o pensar o tener una idea y poder transformarlo en una pieza de arte es lo que me apasiona«. Reconoce que la parte que más le gusta del proceso es la parte de estudio y documentación de la idea. Es donde invierte mayor energía.

Cuando fuimos a su estudio el cuadro que estaba realizando lo estaba extrayendo de un diseño que había hecho el mismo. Así que ayudado por el smartphone, fue dando manotadas enérgicas sobre el lienzo, creando una especie de turbulencia que ejercía de fondo de unas ninfas. Su arte es frenético y tiene un gran dominio de la escena. No se conforma y está en constante búsqueda de conceptos y de estética. Es un artista humilde, generoso y lleno de creatividad al que debemos tener muy en cuenta y acompañarlo en ese duro camino que es ser artista en España.

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