Un punto fijo para orientarse, Inma Herrera & Shirin Salehi

Muchas han sido las formas en que el ser humano ha intentado llegar a una comprensión del mundo y otorgarle sentido. A lo largo de los siglos, el deseo de encontrar un «centro», donde agarrarse, ante la inmensidad caótica circundante, ha motivado la concepción de rituales y recreaciones simbólicas.

Dibujos sobre los techos de cuevas, cortadas sobre estelas de piedra o inscritas en tablillas de arcilla, estas creaciones revelan el deseo de mujeres y hombres de un tiempo anterior a nuestro de comprender y situarse, de erigir un punto fijo y generar una impronta propia.

A Un punto fijo para orientarse las artistas visuales Inma Herrera (Madrid, 1986) y Shirin Salehi (Teherán, 1982) plantean una aproximación a esta noción de «centro», trabajando con el ritual, el cuerpo y la materia. Desde una deconstrucción poética de los lenguajes del grabado y la escultura, proponen una recuperación del trabajo físico, repensando el tacto y la corporeidad como forma de resistencia activa, en un contexto donde los trabajos manuales y artesanas han quedado ahogadas por la virtualidad.

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A través de su registro audiovisual, empleando el taller como escenario, las artistas abordan desde la complicidad estas posibles dialécticas del hacer. Las obras de esta exposición exploran la materia sin adiciones ni adornos: una materia desnuda, autónoma, activa e impredecible, la materia en sí misma.

La repetición, tan arraigada en el grabado y la escultura, origina la ritualización de los procesos, creando un singular conjunto de espacios y tiempos donde reconocer simbólicamente. Partiendo de una investigación sobre los procesos de creación de Joan Miró en Son Boter, Herrera y Salehi trabajan el cobre y la arcilla con relación a sus propios cuerpos como creadoras, desde el gesto y la acción ritualizada.

A través de su registro audiovisual, empleando el taller como escenario, las artistas abordan desde la complicidad estas posibles dialécticas del hacer. Las obras de esta exposición exploran la materia sin adiciones ni adornos: una materia desnuda, autónoma, activa e impredecible, cuerpo en sí mismo.