Las explotaciones afectadas podrán presentar sus planes hasta el 30 de septiembre y recibir ayudas para compensar tanto las actuaciones agronómicas como las pérdidas de producción. El Govern estima una inversión superior a los 9 millones de euros durante los próximos cuatro años.
Palma, 16 de agosto de 2026. La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha aprobado el Plan de Rotación para el control de la Globodera en el cultivo de la patata en las Illes Balears, una estrategia destinada a reducir progresivamente la presencia de este nematodo y garantizar la viabilidad futura de uno de los cultivos tradicionales de las islas.
Los productores de los municipios declarados oficialmente infestados podrán presentar sus planes individualizados desde el 16 de agosto hasta el 30 de septiembre. Posteriormente, la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural deberá resolver su aprobación o denegación antes del 31 de octubre.
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, ha señalado que la aprobación del Plan supone pasar «del diagnóstico y del diseño técnico a actuar directamente sobre el terreno», con el objetivo de recuperar la sanidad de los suelos y garantizar que la patata pueda continuar siendo un cultivo viable en Baleares.
Rotaciones adaptadas a cada parcela
Una de las principales características del programa es que las medidas dependerán del grado de infestación existente en cada terreno. Para determinarlo se realizarán análisis del suelo y las actuaciones se aplicarán de manera individualizada tomando como referencia los recintos del Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas (SIGPAC).
El Plan establece tres grandes niveles según el número de huevos de nematodos detectados por cada 100 gramos de suelo: bajo, por debajo de 1.000 huevos; medio, entre 1.000 y 5.000, y alto, cuando se superan los 5.000.
Esta clasificación determinará la intensidad de las rotaciones. En los terrenos con un nivel medio deberá introducirse al menos un año sin cultivar patata durante los cuatro años del Plan, mientras que en aquellos con un nivel alto solo podrá sembrarse patata durante dos de los cuatro años.
Cultivos trampa para combatir la plaga
Entre las principales herramientas previstas destaca la utilización de Solanum sisymbriifolium como cultivo trampa. Sus raíces provocan la eclosión de los huevos de Globodera, pero impiden posteriormente que el nematodo complete su ciclo vital y genere nuevos quistes.
Según el documento técnico, una correcta utilización de este cultivo puede reducir las poblaciones de Globodera entre un 30 y un 50 % después de un primer ciclo y superar reducciones del 60 o 70 % tras dos ciclos consecutivos correctamente gestionados.
El programa combinará esta técnica con cultivos no hospedantes, medidas de bioseguridad, variedades resistentes cuando estén disponibles y el aprovechamiento de las altas temperaturas estivales para favorecer la reducción natural de quistes y juveniles.
Más de 9 millones de euros en ayudas
El Govern prevé subvencionar el 100 % de los costes establecidos en los diferentes módulos del Plan, ya que algunas de las actuaciones necesarias no generan un rendimiento comercial directo para las explotaciones.
Si toda la superficie susceptible de incorporarse al programa lo hiciera, la inversión durante sus cuatro años de vigencia se situaría entre 9,03 y 9,38 millones de euros, dependiendo de la utilización del módulo opcional destinado a cultivos no hospedantes.
Las ayudas también contemplarán las pérdidas de producción. Las compensaciones previstas oscilan desde 792,08 euros por hectárea en terrenos con un nivel bajo B1 hasta 6.930,74 euros por hectárea para las parcelas con niveles altos de infestación.
Seis municipios afectados en Mallorca
El Plan se aplica tras la confirmación oficial de la presencia de Globodera pallida y Globodera rostochiensis. Los seis municipios declarados oficialmente infestados son Búger, Campanet, Inca, Llubí, Muro y sa Pobla.
Los planes aprobados tendrán carácter vinculante durante sus cuatro años de vigencia y estarán sometidos a seguimiento y control oficial.
El objetivo, según Simonet, no es reducir el sector de la patata, sino garantizar precisamente su continuidad: realizar ahora las rotaciones necesarias para recuperar progresivamente los suelos y permitir que las explotaciones puedan seguir produciendo en mejores condiciones en el futuro.











