La iniciativa colaborará con más de 20 instituciones de toda la isla para activar el territorio con proyectos interdisciplinares, acciones ecológicas y un congreso internacional sobre arte y ciencia.
Palma. 9 de mayo de 2025. Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma y el Consell de Mallorca han presentado BIENNAL B, un nuevo proyecto cultural de gran alcance que nace con el propósito de tender puentes entre el arte contemporáneo, la ciencia y la sostenibilidad. Con una clara vocación transformadora y desestacionalizadora, la bienal trabajará de forma cooperativa y descentralizada con más de 20 sedes repartidas por toda Mallorca, implicando a artistas, artesanos, investigadores, instituciones y comunidades locales.
La primera edición de BIENNAL B contará con la participación de entidades públicas y privadas de 13 municipios de la isla y se desarrollará en tres grandes ejes: proyectos creativos interdisciplinares, acciones de conectividad ecológica y cultural y un Congreso Internacional de Arte, Cultura y Ciencia, que tendrá lugar en Es Baluard los días 7 y 8 de noviembre.
Entre las sedes de los proyectos se encuentran instituciones como la Fundació Pilar i Joan Miró, el Museu de Mallorca, Can Balaguer, el Museu de Pollença, el Castell de Capdepera, el CCA Andratx o el Monasterio de Bellpuig en Artà, entre muchas otras. También se desplegarán intervenciones en espacios naturales como las Salinas d’Es Trenc, la reserva de Ariant, Puigpunyent, Randa o la costa mallorquina con el apoyo de Save the Med.
BIENNAL B fomentará el trabajo conjunto entre artistas contemporáneos y profesionales de la artesanía, abordando temas como la cultura talayótica, los oficios tradicionales, el trenzado de palmas, el textil, la cerámica, el calzado o el arte naval vinculado a los llaüts y las velas mallorquinas. Además, se promoverá la transmisión de saberes locales y la reflexión sobre el territorio, la geografía, la flora mediterránea o la poesía oral, mediante proyectos guiados por “sabios/as” de la isla.
El impacto del proyecto se medirá con más de 50 indicadores (KPIs) enfocados en evaluar la conservación del patrimonio, la participación ciudadana, la diversidad en la programación, la colaboración intersectorial y la transmisión de conocimientos, entre otros aspectos. Toda esta información se recogerá en una memoria final con el objetivo de consolidar un modelo replicable para futuras ediciones.
BIENNAL B estará codirigida por David Barro, actual director de Es Baluard y referente en arte y sostenibilidad, y Mercedes Martín, divulgadora científica, oceanógrafa y presentadora de El tiempo en Antena 3, que en 2025 ha llevado su activismo medioambiental hasta la Antártida como parte de una misión internacional de mujeres científicas.
Con esta propuesta ambiciosa y multidisciplinar, BIENNAL B se posiciona como una arteria cultural innovadora que busca revitalizar el ecosistema balear desde una perspectiva crítica, creativa y sostenible, integrando cultura, ciencia, tradición e innovación para imaginar colectivamente futuros posibles y responsables.
Laura Baena y Maite Egoscozabal protagonizan el acto inaugural el 15 de mayo en el Auditorium.
Palma. 9 de mayo de 2025. La Conselleria de Familias y Asuntos Sociales dará inicio a los actos conmemorativos del Día Internacional de las Familias con una conferencia y un taller protagonizados por el Club de Malasmadres, referentes en la lucha por la conciliación y la corresponsabilidad. El evento inaugural tendrá lugar el próximo jueves 15 de mayo a las 18:30 h en la Sala Mozart del Auditorium de Palma, con entrada gratuita previa inscripción obligatoria en este enlace oficial.
La sesión comenzará con una charla inspiracional titulada «Soy Malamadre, ¿y qué?», a cargo de Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres y figura destacada en la reivindicación de un nuevo modelo social para las madres. En su intervención, Baena compartirá su experiencia personal de renuncia, maternidad y activismo, abordando temas como la carga mental y la ausencia de corresponsabilidad que siguen afectando principalmente a las mujeres.
A continuación, se desarrollará el taller «La corresponsabilidad es cosa de todos y todas», dirigido por la socióloga Maite Egoscozabal, de la asociación Yo no renuncio, donde se trabajará, mediante dinámicas participativas, el reparto equitativo de tareas doméstico-familiares y la sensibilización social sobre el tema.
Este acto forma parte del programa de actividades organizado por la Dirección General de Infancia, Juventud, Familias, Igualdad y Diversidad, con motivo del Día Internacional de las Familias, y reafirma el compromiso del Govern balear con la promoción del bienestar familiar y la cohesión social.
A esta jornada le seguirán otras citas como la actividad «Mayores en la calle» el 16 de mayo en Santa Eulària, la fiesta familiar en Sa Feixina el domingo 18, y la jornada técnica «Fortaleciendo el apoyo a las familias» dirigida a profesionales de los servicios sociales, que se celebrará el 23 de mayo en Casa Esment (Palma).
La cita hípica más esperada del año se celebrará el 18 de mayo en el Hipódromo Son Pardo.
Palma. 9 de mayo de 2025. El Gran Premio Nacional de Trote 2025 ya calienta motores. Este viernes, el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, ha presidido el acto de entrega de dorsales a los jinetes participantes, durante el sorteo oficial celebrado en el Hipódromo Son Pardo, que ha contado con la asistencia de propietarios, aficionados y representantes del mundo hípico.
En un gesto simbólico inédito, Galmés ha entregado personalmente las placas numeradas a los 16 participantes de la gran prueba, que se disputará el próximo 18 de mayo. «Solo llegar hasta aquí ya es un éxito», expresó, animando a toda la ciudadanía a «disfrutar de un espectáculo único, el más esperado por los amantes de este deporte tan nuestro».
El presidente también reafirmó el compromiso institucional con el trote y anunció un incremento del 19 % en el presupuesto para 2025, que alcanzará los 4,8 millones de euros. «Queremos potenciar las competiciones, mejorar las instalaciones y dar un nuevo impulso a nuestros hipódromos tras años de abandono», señaló.
Al evento también asistieron Gaspar Oliver, presidente del Instituto del Deporte Hípico de Mallorca (IEHM); Juan Antonio Rosselló, presidente de la Federación Balear de Trote; Gaspar Lirola, jefe de programación del IEHM; y Cristina Velasco, auxiliar de actividades deportivas.
El resultado del sorteo de dorsales para el GPN ha sido el siguiente:
Miracle de Ladil
Mesquinet SP
Miss Blaugrana Mar
Marlon GS
Mad Max SB
Miguel
Magic Mar
Matador
Magic HV
Manila West
Malvasia Donis Bosc
Mistica Cege
Magic Moon
Merci RS
Muscles Massive
Minnie Duran
Asimismo, se ha celebrado también el sorteo de los dorsales de las carreras especiales del mismo día, entre las que destaca el Memorial Joan Verger Pocoví, manteniendo el carácter público y abierto de este acto, como ya se hizo en la edición anterior.
Con el sorteo celebrado, comienza oficialmente la cuenta atrás para el Gran Premio Nacional, la cita más emblemática del calendario hípico balear, que volverá a reunir la emoción, la tradición y el espíritu competitivo del trote mallorquín.
El desvío afectará al sentido hacia Son Gotleu entre las 8 y las 18 horas.
Palma. 9 de mayo de 2025. La Empresa Municipal de Transportes de Palma (EMT Palma) ha anunciado un desvío temporal en la línea L7 (Son Gotleu – Son Serra – Sa Vileta / Son Vida) el próximo lunes 12 de mayo, debido al corte de tráfico en la calle Tomás Rul·lan con motivo de unas obras de mantenimiento. La alteración afectará al recorrido en sentido Son Gotleu, entre las 8:00 y las 18:00 horas aproximadamente.
Durante este periodo, los autobuses de la línea circularán por calle Manacor, accediendo a la rotonda de Can Blau, continuando por la carretera de Manacor (Ma-15) y siguiendo por Camí Salard. La regulación de la línea se realizará en la parada 188-Germans Escales, para luego retomar el itinerario habitual por la calle Indalecio Prieto.
La EMT Palma recomienda a los usuarios planificar sus desplazamientos con antelación y agradece la comprensión por las molestias que esta medida temporal pueda ocasionar.
El plan plantea recuperar dunas, humedales y espacios libres para conectar paisaje, ciudad y naturaleza.
Palma. 7 de mayo de 2025. La Junta de Govern del Ayuntamiento de Palma ha aprobado este miércoles el anteproyecto de Regeneración de la Platja de Palma, una iniciativa que forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea. El proyecto busca redefinir la relación entre la playa, los espacios naturales y el entorno urbano para crear un paisaje cohesionado y resiliente.
El documento ha sido redactado por la UTE formada por Landlab, laboratorio de paisajes SLP y Victoria Fiol Arquitecta, cuya propuesta RE-Genera fue seleccionada en agosto de 2024 con un presupuesto de adjudicación de 59.290 euros. El ámbito de actuación se centra en los conectores ambientales, corredores paisajísticos y ejes cívicos definidos por el Plan de Reconversión Integral de la Platja de Palma.
Entre las principales actuaciones que contempla el anteproyecto destaca la recuperación del sistema dunar en la primera línea del litoral, la renaturalización de los espacios públicos y la puesta en valor de los humedales de ses Fontanelles, un enclave de gran valor ecológico.
El objetivo del plan es establecer una continuidad paisajística y ecológica entre la costa, las zonas húmedas, el entorno rural y el tejido urbano, favoreciendo una regeneración integral y sostenible que responda a los desafíos ambientales y turísticos del litoral palmesano.
La Fundación Miró Mallorca destina 50.000 euros para impulsar la creación contemporánea joven.
Palma. 9 de mayo de 2025. La Fundación Pilar y Joan Miró en Mallorca ha abierto el plazo para participar en la convocatoria 2025 de los Premios y Becas Pilar Juncosa, una de las iniciativas más consolidadas de apoyo a la creación contemporánea en las Islas Baleares. Este año, con el respaldo de instituciones como el Ayuntamiento de Palma, el Consell de Mallorca, el Govern Balear y el Ministerio de Cultura, se otorgarán 50.000 euros en premios dirigidos especialmente a jóvenes creadores y artistas emergentes.
Como novedad destacada de esta edición, todas las propuestas deberán presentarse exclusivamente a través de la plataforma digital MundoArti.com, donde se deberá cumplimentar el formulario de inscripción. La documentación podrá enviarse en catalán, castellano o inglés, y tendrá un coste de 1,5 euros por propuesta, correspondiente a la gestión de la plataforma.
Fiel a la voluntad de sus fundadores, la Fundación continúa su misión de fomentar los valores creativos contemporáneos y acercar el arte a la sociedad a través de programas educativos, becas de formación y residencias artísticas. Los galardones pretenden apoyar tanto la investigación sincera de nuevos lenguajes de creación como el compromiso vital del arte con su entorno.
La convocatoria ya está disponible y se espera que numerosos jóvenes artistas presenten sus proyectos en busca de una oportunidad para avanzar en su carrera creativa de la mano de una de las instituciones culturales más importantes del archipiélago.
Para más información: Fundación Miró Mallorca Calle de Saridakis, 29 – 07015 Palma Tel. +34 971 70 14 20 Email: [email protected] Plataforma: www.mundoarti.com
La feria balear de arte contemporáneo irrumpe en Manhattan con una intervención que combina humor, crítica y sabor local.
Palma, 9 de mayo de 2025. Una ensaimada, cinta americana y un guiño directo a la polémica obra de Maurizio Cattelan han bastado para convertir a CAN Art Fair en protagonista del centro de Nueva York. La feria de arte contemporáneo de Ibiza ha llenado las calles de Manhattan con una campaña de wildposting en la que la icónica pieza de bollería balear aparece adherida a las paredes, replicando la famosa obra El Comediante, que exhibía un plátano pegado con cinta. El objetivo: dejar claro que CAN Art Fair se ha consolidado como la feria internacional de arte contemporáneo con sabor isleño más relevante del verano.
La acción, creativa y provocadora, resume el espíritu de la feria: internacional, vibrante, pero con una fuerte raíz local. CAN Art Fair celebrará su cuarta edición del 25 al 29 de junio en Ibiza, con la participación de cerca de 40 galerías de todo el mundo y un programa que sigue ampliando sus lenguajes expositivos hacia la escultura, el textil o el videoarte, sin dejar de lado la pintura como gran protagonista.
Una feria internacional con corazón balear
Además de su apuesta global, la feria mantiene firme su vínculo con el arte balear. La edición de 2025 volverá a incluir la iniciativa CAN LOCAL y el Programa OFF, que ofrecerán exposiciones en lugares emblemáticos de Ibiza y Formentera como el Faro de ses Coves Blanques, Sa Punta des Molí o el Hotel Blanco. En estos espacios se mostrará el trabajo de artistas locales como Antonia Álvarez Martinet, Guillermo Fornes, Aida Bauzà, Adrià Mayordomo o Llorenç Garrit, entre otros, reforzando la visibilidad del talento de las islas.
CAN Art Fair, comisariada y por invitación, se ha consolidado como una cita imprescindible en el calendario artístico internacional, transformando Ibiza durante el mes de junio en el epicentro mediterráneo de la creación más actual y provocadora.
La iniciativa se enmarca en el compromiso del Ayuntamiento de Palma con la inserción laboral y el empleo local.
Palma, 8 de mayo de 2025. PalmaActiva ha organizado este jueves una jornada de selección de personal en colaboración con la cadena de tiendas Müller, en la que se han facilitado un total de 158 entrevistas de trabajo para cubrir diferentes vacantes en establecimientos de la marca en Palma.
El proceso se ha llevado a cabo en las instalaciones de la agencia de desarrollo local, permitiendo a las personas candidatas optar a puestos de dependiente/a, reponedor/a y auxiliar de caja, en una jornada concebida para agilizar la selección y conectar directamente a empresas con personas en búsqueda activa de empleo.
La regidora de Comerç, Restauració i Autònoms, Lupe Ferrer, ha destacado que estas jornadas están dirigidas a empresas que necesiten contratar un mínimo de 10 personas, y forman parte del compromiso del Ajuntament de Palma por fomentar el empleo local y mejorar la eficiencia en los procesos de contratación.
PalmaActiva ya prepara una nueva jornada de selección para el próximo 13 de mayo, esta vez con la empresa Ale-hop. Las personas interesadas pueden consultar los detalles e inscribirse a través de la web: https://web.palmaactiva.com/es/jornada-de-seleccio-ale-hop/.
En el encuentro también ha participado el gerente del centro logístico y de comercialización de la isla, Javier Balaguer.
Palma, 8 de mayo de 2025. El alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés, ha mantenido este miércoles una reunión en las instalaciones de MercaPalma con el presidente de Mercados Centrales de Abastecimiento (Mercasa), José Miñones, para analizar los principales retos y oportunidades de futuro del centro logístico más importante de la isla. En el encuentro también ha participado el nuevo director gerente de MercaPalma, Javier Balaguer.
Durante la reunión, ambas partes han reafirmado su voluntad de trabajar de forma conjunta para consolidar MercaPalma como una infraestructura estratégica para el abastecimiento alimentario de Mallorca. Tanto el Ajuntament como Mercasa, accionistas de la entidad, han coincidido en la necesidad de reforzar su competitividad y sostenibilidad con vistas al futuro.
En este marco, se han abordado las líneas principales del nuevo plan estratégico, que contemplará futuras inversiones y actuaciones a medio y largo plazo para mejorar la eficiencia, la innovación y el impacto económico de MercaPalma.
Tras la reunión institucional, el alcalde ha recorrido las instalaciones acompañado por los representantes de ambas entidades y ha visitado a los empresarios que desarrollan su actividad en el recinto. Durante el recorrido, ha mantenido un encuentro con la presidenta de la Asociación de Empresarios de Mallorca y de la Asociación de Mayoristas de MercaPalma, Margarita Vanrell.
Martínez Llabrés ha trasladado su apoyo y reconocimiento a los profesionales del sector por su papel clave en la competitividad del mercado, el suministro de productos de calidad y la dinamización del tejido empresarial de Baleares.
Formador, consultor, sociólogo y humanista digital, Rodrigo del Olmo defiende una transformación tecnológica basada en el pensamiento crítico, la ética y la comprensión de lo humano. En esta entrevista, explora el papel de la sociología en la IA, el marketing digital y la cultura organizacional.
Palma. 2 de mayo de 2025. Rodrigo del Olmo Fernández no es un tecnólogo al uso. A su dilatada carrera como consultor y formador en marketing digital, transformación digital e inteligencia artificial, suma un enfoque profundamente humanista. Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas, con másteres y especializaciones en ventas, redes sociales y dirección comercial, ha hecho de la formación in company y la docencia universitaria un terreno fértil para sembrar pensamiento crítico. Sus sesiones formativas —en las que aplica el método socrático, la resolución de casos reales y la co-creación del conocimiento— no sólo explican herramientas, sino que problematizan su uso.
Del Olmo habla con precisión quirúrgica sobre las relaciones entre tecnología, poder, ética y ciudadanía. Para él, los algoritmos no son neutrales, las marcas deben tener valores y la transformación digital requiere, más que cambios técnicos, una mutación cultural. Su visión de la inteligencia artificial no es distópica, pero sí exigente: “Hay que domesticarla con inteligencia social”, afirma. A continuación, compartimos la entrevista íntegra.
Rodrigo, te defines como un sociólogo en social media con mirada humanista. ¿Cómo conviven en tu día a día la tecnología y las ciencias sociales?
En mi día a día la convivencia entre tecnología y Ciencia Social es constante y simbiótica, podría describirla como un diálogo activo donde la tecnología se convierte en herramienta al mismo tiempo que en objeto de análisis crítico. Me esfuerzo por leer la tecnología, las herramientas y plataformas digitales y las redes sociales de forma crítica, intentando eliminar al máximo los diversos sesgos y las interpreto, cuando así procede, como sistemas de significación social, estructuras de poder y escenarios emocionales donde se configuran identidades, se polarizan comunidades, se negocian sentidos colectivos y, por supuesto, donde se promocionan y venden, indirecta y directamente, productos y servicios de todo tipo. Por su lado, las redes sociales, como artefactos tecnológicos, funcionan en parte como espejos y en parte como motores de la vida social contemporánea. Desde una mirada humanista y científica, hay que describir los comportamientos de los usuarios con la mayor exactitud posible, sí. Pero es aún más importante interpretar las motivaciones, los valores, las emociones y los vínculos sociales que se expresan y transforman en estos espacios digitales.
Trabajo así con una doble conciencia: por un lado, la comprensión de los condicionamientos estructurales, lo que me permite, hasta cierto punto, intentar anticipar dinámicas sociales, segmentar audiencias desde una perspectiva crítica y evitar caer en reduccionismos conductistas y culturales que atraviesan nuestras prácticas comunicativas; por otro, la responsabilidad ética de intervenir con una mirada que privilegie la dignidad, la justicia, la empatía y la autonomía de las personas. En mi praxis cotidiana suelo integrar diversas herramientas digitales, entre otras cosas, para analizar datos y confrontarlos interpretativamente, cuando resulta posible, con los marcos teóricos apropiados. Convivir con la tecnología desde una perspectiva humanista es elegir una forma de estar en el mundo digital que no se limita a medir, sino que aspira a comprender sentidos, humanizar métricas y generar transformaciones. Se trata de domesticar la tecnología, la inteligencia artificial, con inteligencia social, es decir, apropiarse de sus usos para generar interacción relevante y útil, desarrollar narrativas inclusivas y aplicar estrategias que promuevan el bienestar colectivo por encima del rendimiento algorítmico, con ciencia y con conciencia. Porque en última instancia, lo que está en juego a medio y largo plazo es la calidad ética y relacional de nuestras formas de vida compartida.
Llevas años dedicado a la formación in company y a la docencia universitaria. ¿Qué crees que aporta tu perfil sociológico a campos como el marketing digital, las ventas o la inteligencia artificial?
Pienso que la formación en ciencias sociales puede aportar valor operativo y estratégico en áreas como el marketing digital, la comunicación, las ventas y el uso de herramientas de inteligencia artificial aplicada en diversos ámbitos y procesos en las organizaciones, al proporcionar conocimientos y herramientas para analizar de manera crítica los comportamientos colectivos, las dinámicas de poder y los procesos simbólicos que influyen en las decisiones de consumo, interacción y adopción tecnológica. La sociología brinda una lente analítica para entender patrones de comportamiento, estructuras sociales y organizacionales y los sistemas de significado que dan forma a las decisiones de consumidores, empresas y organizaciones. En el entorno digital actual, donde las tecnologías disruptivas modifican constantemente la forma en que interactuamos y consumimos, esta perspectiva se vuelve, a mi entender, indispensable.
En áreas relacionadas con el marketing digital, un enfoque sociológico permite identificar preferencias de consumo, sesgos cognitivos, contextos y discursos culturales e, incluso, dinámicas de poder que influyen en la aceptación o el rechazo de productos y marcas. Comprender cómo se construyen las identidades en determinados espacios digitales es fundamental. Se trata de constructos que influyen directamente en las decisiones de compra y que, adecuadamente interpretados, resultan muy útiles a la hora de diseñar estrategias de comunicación auténticas, inclusivas y personalizadas. En un contexto dominado por la hipersegmentación y la personalización algorítmica, la capacidad de interpretar comportamientos colectivos desde una perspectiva cualitativa se convierte en una ventaja competitiva clave.
En ventas, la sociología aporta herramientas para analizar las relaciones interpersonales y las estructuras de confianza que sustentan las decisiones de compra y/o el establecimiento de relaciones comerciales en el ámbito B2C o B2B. En mercados que se comportan como sistemas dinámicos complejos y altamente tecnologizados, el éxito no depende solo de la calidad del producto o servicio, como demuestra el caso de empresas tecnológicas como Cisco o BASF que, al aplicar análisis sociológicos, lograron entender mejor las redes informales de influencia entre clientes B2B, ajustando sus propuestas de valor para generar mayor lealtad y compromiso comercial, sino de la capacidad de generar vínculos de confianza, legitimidad y valor compartido. Aquí, los conocimientos sociológicos permiten construir narrativas de valor sólidas, enfocadas al público objetivo y comprender los procesos y mecanismos simbólicos que movilizan la acción colectiva, también en procesos de venta consultiva y B2B.
En el campo de la inteligencia artificial, aplicada a empresas y organizaciones, una mirada sociológica resulta útil, entre otras, porque nos facilita la comprensión del contexto social de adopción tecnológica, la identificación de sesgos en los datos y algoritmos y el diseño de interacciones más humanas y relevantes al contexto, lo que permite que las soluciones basadas en IA sean técnicamente eficaces, éticamente responsables y socialmente aceptables.
A la hora de abordar la contextualización social de la adopción tecnológica, La sociología proporciona marcos analíticos para entender cómo las tecnologías se insertan en estructuras organizacionales existentes, cómo transforman las relaciones de poder, los roles laborales y las prácticas de comunicación. En el caso de la IA generativa, incluye desde su uso en procesos creativos hasta su rol en la automatización de tareas cognitivas. Comprender cómo las personas perciben estas herramientas, qué resistencias emergen y qué formas de legitimidad son necesarias para su adopción efectiva permite diseñar estrategias de implementación de la transformación digital más sostenibles y menos disruptivas. Perspectiva que resulta especialmente relevante en sectores donde el capital simbólico (creativo, jurídico, educativo…) condiciona la legitimidad de los resultados generados por máquinas. En el ámbito de la detección y mitigación de sesgos algorítmicos, uno de los riesgos más debatidos de la IA es su propensión a reproducir o amplificar sesgos existentes en los datos con los que ha sido entrenada. Una mirada sociológica, con su foco, por ejemplo, en las desigualdades estructurales, los sistemas de exclusión y las dinámicas de representación, permite identificar patrones sesgados que podrían pasar desapercibidos desde una perspectiva puramente técnica, lo que resulta crítico en ámbitos como la generación de contenido automatizado, donde estereotipos de género, raza o clase pueden filtrarse en textos, imágenes o decisiones automáticas, afectando la equidad y la reputación corporativa. Respecto a las mejoras del diseño de experiencias organizacionales mediadas por IA, la sociología de la interacción ofrece herramientas para repensar cómo se diseñan las interfaces de usuario, los flujos de trabajo y las experiencias colaborativas entre humanos y sistemas generativos. En el contexto empresarial, se traduce en agentes conversacionales más empáticos, asistentes virtuales que comprenden mejor los códigos comunicativos de diferentes culturas organizacionales y sistemas de soporte que se ajustan a los valores y normas del equipo de trabajo. Integrar una lógica sociológica en estos procesos mejora la usabilidad y la aceptación cultural de estas tecnologías dentro de la empresa.
En un mundo que gira cada vez más rápido, ¿cuál dirías que es el principal desafío que enfrentan hoy las organizaciones en sus procesos de transformación digital?
En la actualidad, probablemente y hablando en términos generales, el principal desafío que afrontan las organizaciones en sus procesos de transformación digital, más que de carácter tecnológico, es de tipo cultural y de enfoque estratégico. La literatura reciente y la evidencia empírica recopilada en experiencias de transformación en múltiples sectores coinciden en que el verdadero reto radica en la alineación entre estrategia de negocio y adopción tecnológica dentro de las coordenadas culturales de la organización y el área de aceptación de sus componentes. Es decir, no se trata solo de incorporar nuevas herramientas digitales, sino de hacerlo con una visión clara del propósito operativo y estratégico que guiará dicha implementación teniendo en cuenta la indispensable colaboración, desde el convencimiento, de toda la plantilla cuyo trabajo se va a ver afectado por estas transformaciones. Esta falta de alineación, cuando existe, conduce a inversiones costosas con retornos inciertos, al desánimo y, en casos extremos, al colapso de modelos operativos enteros. Otro desafío crítico es la resistencia al cambio dentro de las organizaciones. Resistencia que se manifiesta tanto a nivel estructural —por ejemplo, en la presencia de sistemas heredados difíciles de integrar— como a nivel humano, con equipos que no están preparados o motivados (o simplemente temen ser sustituidos por alguna herramienta digital) para adoptar nuevas formas de trabajo. La transformación digital exige una reformulación de las prácticas corporativas, del liderazgo y de la cultura organizacional. La falta de visión compartida entre los líderes tecnológicos y los de negocio, o la ausencia de una narrativa convincente sobre los beneficios del cambio, son factores que socavan la credibilidad y sostenibilidad de estos procesos. Por otra parte, la escasez de talento digital y de competencias especializadas constituye una limitación, especialmente para muchas pequeñas y medianas empresas. La rápida evolución de herramientas y plataformas digitales supera muchas veces la capacidad de las empresas para capacitar o reclutar perfiles adecuados, brecha de habilidades técnicas y de mentalidad digital que ralentiza el ritmo de implementación y aumenta la dependencia de consultores externos, elevando costes y reduciendo, en ocasiones, la autonomía de las organizaciones. Como lo demuestran muchas evidencias, el éxito no se mide por la adopción de tales o cuales tecnologías, herramientas o plataformas disruptivas, sino por la creación de valor sostenible que estas puedan habilitar cuando están correctamente integradas a la visión de negocio.
Hablas con admiración del modelo socrático y la formación presencial. En tiempos de educación online y algoritmos educativos, ¿qué papel debería seguir jugando la enseñanza cara a cara?
En estos tiempos de plataformas y herramientas digitales en vertiginosa evolución, es normal que haya personas que se pregunten si aún tiene sentido recurrir a la enseñanza presencial. Por mi parte, en sintonía con buena parte de la literatura académica y profesional al respecto, tengo la convicción racional de que en el diálogo directo con y entre las alumnas y alumnos, reside una capacidad formativa que difícilmente se puede replicar mediante procedimientos digitales.
La metodología socrática, aunque a menudo simplificada como simple intercambio de preguntas y respuestas más o menos guiadas sofísticamente en la dirección deseada por el formador, implica en realidad un compromiso interpersonal de mayor calado. El objetivo principal, más allá de la mera transmisión de contenidos, es la infusión y transformación de las habilidades y conocimientos de los participantes mediante la autoindagación y los cuestionamientos mutuos. Los intercambios dialógicos de esta clase presuponen la comunicación de ideas, conocimientos, habilidades y conexiones humanas en entornos grupales centrados en la temática abordada, con percepciones inmediatas (también en el sentido de no mediadas) de los contenidos tratados por el interlocutor, que resultan de gran valor a la hora de ajustar la intensidad, profundidad y ritmo de la conversación.
Por si fuera poco, la formación presencial permite la creación de un entorno de confianza en el que el estudiante puede exponerse al riesgo intelectual sin temor a los distintos costes derivados de los errores cometidos en la operativa organizativa, algúna clase o grado de humillación pública o a la condena inmediata. Tal como la experiencia socrática busca inducir una sana perplejidad y la conciencia del propio desconocimiento para estimular la búsqueda continua de la verdad, esta dinámica delicada requiere matices que difícilmente pueden ser capturados por un algoritmo que opera bajo parámetros estrictamente cuantitativos o estandarizado. Otra razón m es la función ética que subyace al encuentro socrático. Sócrates consideraba que el conocimiento moral y político no podía transmitirse adecuadamente a través de métodos impersonales o meramente informativos. El conocimiento verdadero implica una cierta transformación personal que ocurre cuando el maestro y el alumno se enfrentan directamente a dilemas éticos y existenciales, permitiendo al aprendiz observar y, de algún modo, interiorizar el modelo ético que el propio maestro encarna mediante sus acciones y actitudes cotidianas. Algo cada día más importante en el contexto de las transformaciones que están suponiendo en todos los ámbitos las herramientas y soluciones basadas en IA generativa.
Otra característica del diálogo socrático es la adaptación inmediata y continua a las reacciones del estudiante y la explicación a sus preguntas e inquietudes. Flexibilidad que permite corregir, matizar o profundizar instantáneamente en cualquier cuestión y que es difícilmente reproducible en un entorno digital estandarizado. El formador, en cierto modo, actúa como depositario de conocimientos, facilitador de habilidades y como modelo intelectual y ético que inspira al estudiante por su propia manera de vivir y cuestionarse. Esta dimensión vital del aprendizaje se pierde en buena medida cuando la interacción se filtra a través de pantallas y algoritmos.
No obstante, sería incorrecto sostener que la tecnología no pueda jugar ningún papel complementario al método de enseñanza inspirado en principios socráticos. Los recursos digitales contribuyen a democratizar el acceso al conocimiento y proporcionar herramientas útiles para la preparación de debates o para el aprendizaje autónomo. Pero tengo claro que estos recursos, por muy sofisticados que sean, no pueden sustituir plenamente la experiencia dialógica auténtica, aquella en la que lo que está en juego es el conocimiento y el desarrollo mismo del carácter del estudiante como profesional y persona.
Como formador, ¿qué herramientas o metodologías empleas para despertar el pensamiento crítico y el aprendizaje autónomo en tus alumnos y profesionales?
Cuando imparto formación, especialmente cuando está directa o indirectamente, relacionada con el uso de herramientas digitales, procuro adoptar enfoques eminentemente prácticos y adaptados a la realidad de las empresas, con especial hincapié en las necesidades y la realidad de las pymes en general y de la empresa en concreto, cuando se trata de programas “in company”, en la que desarrollo e imparto las acciones formativas. Para despertar el pensamiento crítico y fomentar el aprendizaje autónomo empleo una técnica formativa que integra metodologías activas, las herramientas tecnológicas que vienen al caso y dinámicas psicopedagógicas orientadas al desarrollo competencial. En la medida de lo posible, concibo cada formación como un proceso de co-creación del conocimiento, donde los participantes no son receptores pasivos, sino protagonistas activos, diseñando escenarios de aprendizaje basados en la resolución de problemas reales o en el análisis y resolución de casos provenientes de sus propios contextos profesionales. Esta metodología, además de fomentar la transferencia de conocimiento, obliga al participante a cuestionar, analizar y reestructurar sus marcos mentales previos, al tiempo que activa los mecanismos de atención que ayudan a fijar y automatizar determinadas técnicas y procedimientos, estimulando, a su vez, la creatividad y el pensamiento “fuera de la caja” a la hora de encontrar soluciones a problemas reales.
Desde tu experiencia, ¿cómo crees que la inteligencia artificial está transformando nuestra manera de comunicar, vender y entender al consumidor
La irrupción de la inteligencia artificial generativa está significando una revolución cultural tecnológicamente impulsada que moldea constantemente la comunicación comercial y organizativa, las ventas y la comprensión del comportamiento del consumidor. A diferencia de anteriores olas tecnológicas, la IA reconfigura el modo en que conceptualizamos al consumidor mismo, transformándolo de sujeto pasivo de mensajes a nodo dinámico dentro de una red de interacciones personalizadas, automatizadas y predictivas. Tampoco es para nada descabellado comenzar a pensar en distintos agentes de IA generativa que actúen como consumidores, encargándose de contratar suministros y comprar productos para empresas y clientes finales. En el ámbito comunicativo, la IA está desplazando el paradigma de la mera segmentación demográfica hacia modelos de hiperpersonalización basados en datos conductuales y emocionales analizados, elaborados y utilizados de forma relevante cada vez con mayor rapidez. Gracias a tecnologías de procesamiento del lenguaje natural y análisis de sentimiento, los discursos pueden ser adaptados en tiempo real según la psicografía, las emociones y las necesidades latentes del usuario. Nivel de adaptación discursiva que remite a la “persuasión personalizada”, una forma de influencia que no solo considera quién es el individuo, sino también quién podría llegar a ser en función de sus motivaciones, aspiraciones y estados afectivos.
En ventas, la IA, adecuadamente configurada en cada entorno, puede operar como infraestructura invisible capaz de redefinir la experiencia del consumidor. Los sistemas de recomendación, los algoritmos de predicción de demanda y los chatbots inteligentes son capaces de optimizar el embudo de conversión, reconfigurándolo. El marketing digital se ha convertido, cada vez en mayor medida, en un ecosistema, donde la IA, operando en el corazón de diversas herramientas, coordina contenidos, canales y tiempos para maximizar la relevancia percibida y la eficiencia comercial. De esta forma, las decisiones de compra ya no se entienden como eventos discretos, sino como interacciones moduladas por un flujo constante de microinfluencias algorítmicas.
Entender y comprender las decisiones de compra lleva aparejada una transformación en la forma en la que entendemos al cliente. La IA recoge datos permitiendo inferir patrones de comportamiento, emoción y motivación. Probablemente, el consumidor contemporáneo sea mejor entendido como un sistema adaptativo complejo, influenciado por factores sociales, psicológicos, culturales y tecnológicos interrelacionados. La IA, correctamente configurada e implementada permite operacionalizar esta complejidad en tiempo real. Esta revolución no está exenta de riesgos. El uso intensivo de IA plantea cuestiones trascendentales sobre la privacidad, la ética del conocimiento de los usuarios a través del perfilado de los datos y metadatos recogidos en sus interacciones con nuestras plataformas, los límites del consentimiento y el respeto por la autonomía humana en las decisiones de compra. La delgada línea entre personalización e intrusión puede erosionar la confianza del cliente y abrir la puerta a formas sofisticadas de manipulación algorítmica. Por ello, el reto, más que técnico es moral: cómo equilibrar el poder predictivo de la IA con principios de transparencia, autonomía y justicia social.
En tus formaciones abordas temas como la psicología del consumidor y la sociología del consumo. ¿Qué patrones o cambios culturales recientes te parecen más relevantes para las marcas hoy?
Las marcas se enfrentan a transformaciones estructurales que van a redefinir, antes o después, su posicionamiento estratégico y su papel en la sociedad. Se trata de cambios culturales que no son superficiales ni coyunturales, son manifestaciones de una reconfiguración profunda, como lo demuestra la creciente centralidad de valores como la equidad de género, la justicia climática o la exigencia de transparencia en las cadenas de suministro, que reflejan expectativas sociales que antes eran marginales y hoy son núcleo del juicio ético sobre los valores de las marcas, las identidades y las expectativas colectivas, impulsadas por la convergencia de factores tecnológicos, políticos, medioambientales y generacionales. Para operar con relevancia y legitimidad en este nuevo paradigma, las marcas deben comprender estos patrones emergentes y reestructurar sus modelos de relación con el consumidor desde una lógica más ética, relacional y cultural.
Uno de los patrones más relevantes es la creciente fusión entre consumo e identidad. El consumo, cada vez en mayor medida, no se limita a la adquisición funcional de bienes o servicios; se ha convertido en un acto simbólico que permite a las personas construir, expresar y negociar su identidad en un entorno social mediado por la imagen y la narrativa personal. Esta transformación implica que cada elección de marca representa, implícita o explícitamente, una toma de postura. Las marcas, por tanto, no solo son evaluadas por la calidad de sus productos o la competitividad de sus precios, sino por lo que simbolizan. Los consumidores, especialmente los de generaciones más jóvenes, esperan que las marcas reflejen y refuercen sus valores: justicia social, diversidad, sostenibilidad, inclusión y transparencia. En este escenario, cuando una marca opta por no posicionarse de forma constructiva respecto a temas sociales o políticos relevantes, esa neutralidad puede percibirse como una forma de alineamiento tácito con el statu quo, lo que representa un tipo de posicionamiento pasivo que puede resultar perjudicial al ser interpretado como indiferencia o connivencia.
Asistimos también a una transformación en la relación entre los consumidores y las estructuras de poder, incluyendo aquí al poder corporativo. La erosión de la confianza en las instituciones tradicionales ha generado una cultura de escepticismo, en la que los consumidores exigen autenticidad radical. Esta autenticidad no puede simularse mediante campañas publicitarias estilizadas. Debe estar arraigada en la coherencia entre discurso y práctica, entre propósito declarado y acciones corporativas tangibles. De este modo, las marcas deben operar con una lógica de vulnerabilidad estratégica: reconocer errores, asumir posiciones claras, mostrar los procesos internos y participar en conversaciones sociales. Las narrativas corporativas deben abandonar la retórica publicitaria vacía y adoptar una voz más humana, empática y comprometida.
La digitalización ha acelerado y amplificado estas exigencias. Vivimos inmersos en una cultura de inmediatez, fragmentación e hiperconectividad, donde la atención es un recurso escaso y la relevancia, un activo volátil. En este ecosistema, la personalización, aunque siempre manteniendo la coherencia del mensaje, se ha convertido en un requisito fundamental. Ya no es viable la comunicación unidireccional ni los mensajes genéricos, las marcas deben adaptarse al ritmo, al lenguaje y al contexto emocional de sus audiencias, lo que exige el uso intensivo de tecnologías de análisis de datos, inteligencia artificial y diseño de experiencias adaptativas. Un ejemplo ilustrativo es el uso que hace Spotify de algoritmos para generar listas de reproducción personalizadas que se ajustan a los estados de ánimo del usuario sin recolectar datos sensibles innecesarios, o el caso de Patagonia, que emplea el análisis predictivo para ofrecer recomendaciones de productos basadas en prácticas sostenibles previas de compra y diseño de experiencias adaptativas, respetando en todo momento la privacidad del cliente. Este potencial tecnológico conlleva también, como ya se ha mencionado, responsabilidades de carácter ético: la personalización puede degenerar fácilmente en manipulación algorítmica o en explotación de vulnerabilidades psicológicas si no se gestiona con transparencia y límites claros.
Otro cambio cultural es la reformulación del concepto de bienestar. La idea de progreso, tradicionalmente asociada al crecimiento económico y la acumulación material, está siendo reemplazada por un paradigma centrado en la sostenibilidad, la salud mental, la calidad de vida y el propósito. En este nuevo marco, las marcas que promuevan estilos de vida equilibrados, prácticas de consumo consciente y propuestas que integren el bienestar personal con el bienestar colectivo, estarán mejor posicionadas para generar conexión emocional y lealtad. Se trata de ofrecer valor funcional y simbólico, al tiempo que se participa en la construcción de futuros deseables, desde una ética del cuidado y la responsabilidad compartida.
La participación activa del consumidor en la vida pública y empresarial adquiere una centralidad creciente. Las audiencias hace tiempo que no son receptoras pasivas de mensajes, son actores críticos que examinan, comentan, boicotean o respaldan públicamente las decisiones empresariales. En paralelo, el auge de los movimientos sociales globales y el empoderamiento comunicacional han dado lugar a un ecosistema cultural más participativo y deliberativo. Así, la gestión de marca debe incorporar dimensiones de gobernanza abierta, escucha activa y co-creación. Las estrategias más eficaces serán aquellas que conviertan a las comunidades en aliadas, no solo en clientes. Implica rediseñar los procesos de innovación, comunicación y distribución desde una lógica colaborativa, donde el conocimiento local, las emociones colectivas y la inteligencia distribuida se integren en el núcleo de la toma de decisiones.
Estos patrones culturales emergentes están interconectados y no deben abordarse de forma aislada. La marca contemporánea no puede fragmentarse entre el marketing, la sostenibilidad, la comunicación interna y la responsabilidad social corporativa. Debe operar como un sistema coherente, en el que cada acción, mensaje y decisión esté alineada con una visión holística del impacto social, cultural y medioambiental, exigiendo nuevas capacidades organizativas: pensamiento estratégico multidisciplinar, liderazgo ético, sensibilidad cultural y adaptabilidad continua. Las marcas que aspiren a liderar no serán las que griten más fuerte en el mercado, sino las que logren articular, desde la integridad, una narrativa compartida que inspire, movilice y transforme.
¿Qué papel tiene la ética y la responsabilidad social en el uso de herramientas digitales y de IA en contextos empresariales o institucionales?
Como se sugiere en otras secciones de la entrevista, la guía de los principios éticos en la implementación y uso de herramientas digitales y de inteligencia artificial implica una estructura normativa orientada no solo por consideraciones técnicas y crematísticas, sino por la alineación con principios fundamentales que sostienen las diversas modalidades del contrato social moderno. Principios como los de justicia, autonomía, beneficencia y no maleficencia, deben integrarse de forma transversal en el diseño, implementación y gobernanza de cualquier solución tecnológica que aspire a incidir en la sociedad o en procesos organizacionales.
La toma de decisiones algorítmicas debe abordarse desde una epistemología crítica de los datos. Los algoritmos, insisto en esto, no son neutrales: se entrenan con datos históricos, cuya génesis está arraigada en estructuras sociales que han reproducido desigualdades sistémicas. Por ello, el principio de justicia exige mecanismos rigurosos de identificación y mitigación de sesgos, tanto en los datos como en las lógicas algorítmicas. La evaluación algorítmica debe ser sometida a pruebas de equidad interseccional que contemplen variables como raza, género, edad, nivel socioeconómico y discapacidad, aplicando metodologías de fairness-aware machine learning y auditorías externas. La autonomía, como valor rector, demanda que los sistemas digitales respeten la capacidad de los usuarios y de los trabajadores para tomar decisiones informadas. La opacidad algorítmica atenta contra este principio. Por ello, es necesaria la implementación de mecanismos de explicabilidad, interpretabilidad y control humano, especialmente en ámbitos de alto impacto como, entre otros, la selección y gestión de personal, la aprobación de créditos, la atención sanitaria o la gestión pública. Exigencia que incluye la obligación de informar adecuadamente a los usuarios sobre cómo se utilizan sus datos, qué decisiones toma la IA y cuáles son sus consecuencias. Desde el punto de vista de la beneficencia y la no maleficencia, cualquier herramienta digital debe maximizar beneficios y minimizar daños, no meramente desde una simple lógica utilitarista, sino considerando los efectos distributivos y simbólicos de su uso. Una solución de IA que incremente la eficiencia operativa pero provoque sustituciones masivas de trabajadores, sin estrategias de reskilling o apoyo estructural, incurre en una forma de externalización ética inaceptable. Aquí, la responsabilidad social corporativa debe transformarse en una responsabilidad estructural, donde el impacto de las decisiones tecnológicas se mida, más allá de los términos financieros, en métricas éticas y sociales, como el bienestar subjetivo de los empleados, el acceso equitativo a los servicios o la sostenibilidad medioambiental.
En términos de gobernanza, las organizaciones deben establecer marcos institucionales que trasciendan la ética declarativa (a menudo plasmada en códigos y valores corporativos genéricos) hacia formas concretas de accountability. Esto puede hacerse mediante la creación de comités de ética tecnológica, auditorías independientes, participación de los interesados en alguna medida en el diseño de políticas algorítmicas y mecanismos de reparación para los afectados por decisiones automatizadas. Debe asumirse además la noción de «responsabilidad anticipatoria»: prever los escenarios de uso indebido, abuso o deriva funcional de las herramientas digitales y establecer las debidas salvaguardas ex ante. La ética aplicada en contextos digitales, por tanto, no puede ser reducida a una función aislada ni relegada a la última etapa del proceso de innovación. Su integración debe ser exógena y endógena. Exógena, al considerar el impacto laboral y social de amplio espectro que tiene la tecnología sobre el entorno. Endógena, al transformar los procesos internos de diseño, validación y adopción tecnológica. Esta doble dimensión es inseparable de una cultura organizacional basada en la deliberación racional, el aprendizaje continuo y la evaluación constante de consecuencias no intencionadas. La responsabilidad social en entornos digitales e institucionales es conveniente concebirla como una forma de corresponsabilidad de múltiples actores. Empresas, gobiernos, instituciones académicas y organizaciones civiles deben codiseñar marcos normativos dinámicos, capaces de adaptarse a la aceleración del cambio tecnológico sin perder el horizonte normativo de la dignidad humana. La ética no es una restricción a la innovación, sino su condición de legitimidad. Sin ella, el desarrollo digital pierde su anclaje civilizatorio y su utilidad para el Bien Común de la Humanidad en su conjunto y de los individuos en particular.
Como sociólogo, ¿cómo analizas la relación actual entre tecnología, poder y ciudadanía? ¿Estamos ante una nueva forma de control o de empoderamiento colectivo?
Ante todo quiero destacar que toda tecnología, toda herramienta, todo objeto es susceptible de ser usado por el ser humano, tanto en su agencia individual como colectiva, para el bien o para el mal según su responsabilidad y albedrío. Desde hace años, resulta evidente que se está cediendo, cada vez en mayor medida el protagonismo a ecosistemas digitales, compuestos por plataformas, infraestructuras de datos y algoritmos que penetran actividades cotidianas y procedimientos institucionales. Desde la sociología conviene observar esta mutación como una redistribución de la agencia y, al tiempo, como una metamorfosis en la manera en que los sujetos se constituyen en colectivos y sociales y políticos. Los artefactos (de latín arte factum “hecho con arte”) no son simples utensilios. Cada dispositivo, cada plataforma, cada LLM, cada herramienta digital materializa decisiones previas, estabiliza intenciones genéricas y orienta conductas futuras. Esa objetivación convierte al artefacto en coactor participante en la dimensión eficaz de la acción -transforma el entorno- y en la dimensión regulativa -condiciona la secuencia práctica-. Cuando la llave automática cierra la puerta o el algoritmo decide el orden de las noticias, la acción se distribuye entre humanos y objetos; la responsabilidad se diluye y la autoridad incrustada en el código se normaliza.
La digitalización amplifica el patrón descrito. Los macrodatos se presentan como una nueva naturaleza, abundante e inescrutable, disponible para la extracción constante de valor. Las plataformas que ofrecen servicios cotidianos despliegan una arquitectura que combina captura de trazas, rastros, huellas y metadatos con aprendizaje automático y personalización persuasiva. Se consolida de este modo un poder infraestructural sustentado en la previsión calculada de conductas y en la capacidad de modularlas en tiempo real. La ciudadanía queda inscrita en perfiles probabilísticos que anteceden a la decisión personal. La anticipación reemplaza el contrato social clásico por un pacto implícito fundado en la asimetría cognitiva. La misma red dispone, además, de condiciones para el surgimiento de nuevas formas de política de base. Las comunidades conectadas operan mediante anclajes conceptuales sencillos que facilitan la colaboración distribuida. Hashtags, memes o repositorios abiertos condensan orientaciones colectivas y reducen la complejidad, lo que favorece estallidos de movilización, campañas globales y posibilidad de fiscalización pública permanente allí donde la difusión de bulos y campañas de desinformación no la esterilizan. El protagonismo se desplaza del grupo estable a la constelación efímera articulada sobre la circulación de recursos simbólicos y la plasticidad identitaria. Conviene tener muy presente que la delegación masiva de decisiones a sistemas automáticos reduce márgenes de deliberación colectiva. Un empleo crítico de esos sistemas abre la posibilidad de ensanchar dichos márgenes. La clave reside en la reprogramación de los artefactos para incorporarlos a lógicas democráticas y humanistas. El horizonte que se perfila reclama nuevas competencias cívicas. La alfabetización algorítmica, la creación de comunidades y repositorios de datos abiertos y la exigencia de transparencia operan como contrapesos frente al poder de las infraestructuras. Prácticas de auditoría ciudadana, cooperativas de plataforma y marcos regulatorios que garanticen acceso a los modelos de decisión delinean el nuevo “constitucionalismo” digital. La promesa emancipadora no depende solo de la conectividad: reposa en la capacidad colectiva para gobernar el propio medio técnico. Así podemos decir que nos encontramos en una fase reflexiva de la modernidad, donde la tecnología actúa como problema y recurso a la vez. Resulta necesario sustituir la dicotomía entre determinismo y voluntarismo por el estudio de configuraciones concretas que emergen en la interacción de códigos, instituciones y prácticas. De ese examen crítico dependerá orientar la innovación hacia un orden social y político en el que la potencia de los algoritmos se alinee con la autonomía de la ciudadanía y el Bien Común.