La asociación Ex-Alumnos y Amigos de Universidades Norteamericanas en Mallorca conmemoró la fecha con una actividad cultural organizada por la Autoridad Portuaria y una comida en el Castillo de San Carlos.
Palma, 4 de julio de 2026. La asociación Ex-Alumnos y Amigos de Universidades Norteamericanas en Mallorca celebró el 4 de julio con una visita guiada al Faro de Portopí, una actividad cultural organizada por la Autoridad Portuaria que permitió a los asistentes conocer la historia de uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio marítimo balear.
La entidad, que desde 1995 organiza visitas culturales para sus socios, mantiene viva la relación con Estados Unidos a través de encuentros que combinan cultura, amistad y memoria compartida. Sus miembros son norteamericanos, europeos y ciudadanos españoles que han estudiado en universidades estadounidenses.
“Estamos muy agradecidos a la Autoridad Portuaria por organizar esta visita”, explicó Tim Klein, exalumno de la Universidad de Wisconsin y presidente de la asociación. “Una fecha señalada se recuerda más con un evento especial, que también incluya una comida y una buena oportunidad para compartir un buen rato con conocidos y amistades”, añadió.
Durante la visita, los asistentes pudieron conocer la evolución de los faros en Baleares y su importancia para la navegación. El recorrido por el Museo del Faro de Portopí permitió descubrir antiguos aparatos vinculados a la señalización marítima y comprobar cómo han ido siendo sustituidos por tecnologías más modernas.
“Ha sido ilustrativo ver la evolución de los faros en Baleares y su importancia para la navegación”, señaló Klein, profesional consignatario de buques y con una especial vinculación familiar con el mundo marítimo, ya que sus hijos han estudiado y trabajan como oficiales de marina mercante en Estados Unidos.
Tras la visita, los socios compartieron una paella en la cafetería del Castillo de San Carlos, donde continuaron la celebración recordando las tradicionales fiestas del 4 de julio vividas en Estados Unidos, marcadas por los fuegos artificiales y los encuentros entre familiares y amigos.
La jornada permitió unir la tradición norteamericana con el patrimonio cultural de Mallorca, en una celebración que convirtió una fecha simbólica en una oportunidad para descubrir la historia marítima de Palma y fortalecer los lazos entre ambos territorios.



