La investigación, publicada en la revista científica Nature Climate Change, atribuye al calentamiento global provocado por la actividad humana el aumento de la frecuencia de las inundaciones costeras y advierte de la necesidad de acelerar las medidas de adaptación y reducción de emisiones.
Palma, 12 de junio de 2026. Un estudio internacional en el que participa la investigadora de la Universitat de les Illes Balears Marta Marcos concluye que la subida del nivel del mar provocada por la actividad humana ha transformado de forma significativa el riesgo de inundaciones costeras en todo el planeta, llegando a triplicar la frecuencia de episodios extremos que hace apenas unas décadas eran excepcionales.
La investigación, publicada en la revista Nature Climate Change y liderada por la Universidad de Tulane (Estados Unidos), señala que los fenómenos que históricamente se producían una vez cada cien años son ahora cuatro veces más probables y, de media, pueden repetirse cada 16 años debido al ascenso del nivel del mar asociado al calentamiento global.
La actividad humana, principal responsable desde los años sesenta
El trabajo ha analizado registros históricos de mareógrafos junto con simulaciones climáticas para diferenciar el peso de la actividad humana, los factores naturales y los movimientos de la corteza terrestre.
Los resultados muestran que, aunque durante la primera mitad del siglo XX la variabilidad climática o la actividad volcánica tuvieron una influencia destacada, desde la década de 1960 el calentamiento global provocado por las emisiones humanas se ha convertido en el principal motor del aumento del nivel del mar y, en consecuencia, del incremento de las inundaciones costeras extremas.
La profesora del Departamento de Física de la UIB e investigadora del IMEDEA (CSIC-UIB), Marta Marcos, considera que este estudio ofrece una herramienta muy útil para planificar actuaciones que permitan reducir el impacto de estos fenómenos sobre las poblaciones costeras.
El Mediterráneo también afronta un mayor riesgo
Aunque la investigación no analiza específicamente el Mediterráneo debido a las limitaciones de los modelos utilizados en cuencas semicerradas, Marcos señala que las conclusiones apuntan igualmente hacia un aumento generalizado del riesgo costero asociado al cambio climático.
La investigadora explica que, aunque no es posible cuantificar con precisión el incremento de las inundaciones extremas en las costas mediterráneas españolas a partir de este trabajo, resulta indiscutible que la tendencia es creciente.
Tormentas menores, consecuencias más graves
El estudio explica que las inundaciones costeras se producen por la combinación de mareas altas, temporales y el incremento progresivo del nivel medio del mar. Esto implica que fenómenos meteorológicos de menor intensidad pueden provocar hoy daños similares a los que antes solo ocasionaban grandes tormentas.
En casi la mitad de los 130 lugares analizados, una inundación que a comienzos del siglo XX tenía una probabilidad de ocurrir una vez cada cien años pasa ahora a registrarse al menos una vez por década.
Algunos casos son especialmente llamativos. En Sandy Hook, en Nueva Jersey, estos episodios han pasado de producirse una vez cada siglo a repetirse aproximadamente cada 16 años, mientras que en Wellington, Nueva Zelanda, llegan a registrarse unas dos veces al año. En Manila, además, el hundimiento del terreno provocado por la extracción de agua subterránea ha multiplicado el riesgo más de 300 veces.
Planificar hoy para evitar los riesgos del mañana
Los investigadores subrayan que las infraestructuras costeras y los sistemas de protección deben adaptarse a esta nueva realidad, ya que las estadísticas históricas sobre inundaciones ya no reflejan el riesgo actual.
En este sentido, el estudio insiste en que resulta imprescindible combinar medidas de adaptación al cambio climático con políticas eficaces de reducción de emisiones para limitar el aumento futuro del nivel del mar y minimizar sus consecuencias sobre las poblaciones costeras y los ecosistemas.



